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Opinión


13 Mayo, 2018.

Machismo: responsabilidad de todos

Necesitamos soluciones legales, penales, fuertes y disuasivas, pero también un cambio de fondo en la mentalidad social para erradicar esa educación sexista que pone al varón en el centro privilegiado de las esperanzas sociales.

Las conductas machistas no se generan por un solo factor. Una combinación de situaciones mantenidas en el tiempo nos llevan a esta ola de violencia contra la mujer que está removiendo las bases de nuestra sociedad. Indignante, que suscita rechazo general, con delitos que nos avergüenzan como país y que exigen la mayor firmeza y voluntad de castigo para sancionarlos y erradicarlos.

El Congreso se ha puesto de pie para defender simbólicamente a la mujer. Dedicará una audiencia temática para abordar esta ola malsana inspirada por el machismo como prejuicio que surge de la idea de superioridad e inferioridad a los seres humanos según sean hombres o mujeres.

Necesitamos soluciones legales, penales, fuertes y disuasivas pero también un cambio de fondo en la mentalidad social para erradicar esa educación sexista que pone al varón en el centro privilegiado de las esperanzas sociales. Esa visión que desde la mano que mece la cuna da a los hombres las misiones sociales esenciales mientras asigna a las mujeres el rol secundario o de apoyo. Por ahí debemos comenzar: por dar a niños y niñas la misma conciencia de su posibilidad y de su responsabilidad social.

Otro tabú es la religión como elemento formativo y cultural, que fomenta el machismo cuando presenta a la mujer como instigadora de los pecados del hombre y que la denigra por su naturaleza mientras muchas veces justifica o explica al varón.

También tenemos leyes discriminatorias, congresistas que tienen temor a la palabra género porque los prejuicios han hecho su camino en ese ámbito esencial, hoy puesto a prueba en nuestro país. Sin dejar de tocar la gran labor que en este campo deben cumplir los medios de comunicación que contribuyen a sostener estereotipos del machismo, que puede afectar a los mismos hombres cuya imagen está bajo la lupa. Nuestra sociedad se acepta homofóbica y exalta la heterosexualidad obligada del varón. A los medios les toca descartar los fantasmas de hombres dudosos, supervivientes, marginales o fracasados, asociados al rol femenino, débil, y carente de poder.

No les digamos a nuestros chicos que se comportan como “mujercitas”; nos les impidamos que expresen sus emociones “porque eso es propio de mujeres” (llorar, tener miedo, sentirse inseguro, interesarse en el arte). No les exijamos comportarse como machos y tratar a las mujeres como inferiores. No son el “sexo fuerte” ni nosotras el “sexo débil”.

Los hombres no son los únicos que deben mantener los hogares; tampoco las mujeres somos las sumisas y obedientes que solo debemos dedicarnos a cuidar hijos y a satisfacer al marido. Hombres y mujeres estamos obligados a aterrizar en el mundo que queremos y debemos forjarlo con igual responsabilidad. Igualitario, solidario, progresista, con atención a esos detalles nefastos que nos colocan en la edad media.

Todo lo anterior es nuestra apuesta responsable, y con ella decimos: ¡Feliz Día de la Madre!


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