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Opinión


3 Julio, 2018.

Los verdaderos héroes

Que el parque 'Héroes de la democracia' sea un primer paso para reconfigurar dos décadas de ingratitud a nuestras Fuerzas Armadas, a quienes se pretendió colocar en el bajísimo nivel del enemigo terrorista.

Paulo Castañeda

| Columnista invitado

Hace algunos días se conoció la iniciativa de la Municipalidad de Lima de crear un parque denominado “Héroes de la democracia”, con el cual se busca homenajear a los policías, militares y civiles que ofrendaron su vida por el país. ¿Una medida innecesaria? ¿Se vuelve a abrir heridas? Tomando en cuenta que en el presente mes fueron asesinados cuatro policías en VRAEM y que el mes pasado hubo 2 atentados en una sola semana, la respuesta definitiva es no.

La pasada semana se hizo público el registro diario de atentados perpetrados por uno de los principales remanentes de Sendero Luminoso: por lo menos 323 militares, 85 policías y 38 civiles fueron finados en los últimos diecinueve años. Es absolutamente necesario rememorar a los actores que defendieron la democracia que gozamos hoy día.

Independientemente de la manera en que algunos parlamentarios de izquierda pretenden justificar las acciones terroristas, hay un hecho objetivo que no se debe olvidar: Sendero Luminoso fue el que provocó el enfrentamiento fratricida entre peruanos. Fue Sendero Luminoso el que inicio el conflicto, asesinando a pueblos enteros –como Lucanamarca, donde mataron a machetazos a 69 personas (ancianos y niños incluidos) y luego les rociaron agua hirviendo–, secuestrando niños (“pioneritos”) para adoctrinarlos en una doctrina paupérrima que perpetúe su proyecto de dolor y muerte, colgando cuerpos defenestrados en las entradas de los pueblos, colocando explosivos en las casas de políticos que declaraban condenando sus acciones.

De otro lado, además de la totalidad del pueblo peruano están nuestras fuerzas armadas y policiales. Hermanos peruanos que salieron de la calidez de sus casas para formarse en la vida castrense y policial y emprender combate al enemigo interno durante los años que duró la peste terrorista. Un gran número de ellos asesinados en acción; otros con daños físicos irrecuperables y otros, de los que no se habla, que regresaron a sus casas luego de combatir en zona de emergencia. Y llegaron a sus hogares para ser investigados en aras de una “reconciliación” hasta el día de hoy inexistente.

Muchos de ellos están presos por luchar contra una subversión que no provocaron. Otros, viven con paranoia por soportar durante décadas las cobardes amenazas por teléfono a sus familias. Algunos más subsisten con estrés postraumático por el recuerdo de los cientos de hombres, mujeres y niños asesinados por Sendero Luminoso; por la memoria de los “pioneritos” a los que se tuvieron que enfrentar porque los apuntaban con un fusil.

Que el parque ‘Héroes de la democracia” sea un primer paso para reconfigurar dos décadas de ingratitud a nuestras Fuerzas Armadas, a quienes se pretendió colocar en el bajísimo nivel del enemigo terrorista.

Gloria a quienes dan la vida por la patria.


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