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Opinión


10 Febrero, 2015.

Los enanos sin Blancanieves

Aun sin la prensa, el show terminó dándose según el libreto del Ejecutivo.

Liliana Carrasco

| Columnista

Que más daba que viéramos la película completa. Retirar a los periodistas para evitar el show fue un gesto antidemocrático —un abuso de poder— torpe como lectura política, contrapuesto al sentido de concertación. Qué más daba, si el show ya se había puesto en marcha mucho antes que se sentaran a la mesa los siete enanos sin Blanca Nieves —quién pateó el tablero porque se ya se había olido que el diálogo llegaba con libreto resuelto—. Y Blanca Nieves no se equivocó: el gobierno se apareció con agenda y, peor aún, con conclusiones bajo el brazo.  

En su discurso inicial, Ana Jara habló de reestructurar la DINI pero según algunos actores secundarios—enanos—, fue Nadine Heredia quien en su calidad de presidenta del partido o primera dama (lo mismo da) dio la conveniente sugerencia de desactivarla, cuando lo que en realidad se pedía a gritos era un mea culpa o deslinde, una investigación a sus integrantes por el uso de recursos del Estado, y la definición de los planes y política sobre seguridad nacional. Por otro lado, anunciar la revisión del aumento del salario mínimo vital no fue más que un placebo para la masa laboral golpeada tras el desastroso manejo de la Ley Pulpín.

No creamos, entonces, que sacar a los periodistas tuvo la intención de evitar el show, porque este llegó a darse. Dentro de treinta días ya veremos qué pasa: si las propuestas de la oposición han sido acogidas —ni por asomo fueron incluidas en las conclusiones— o  si solo se contaba con la presencia de los siete enanos para validar el libreto. Esta historia continuará…


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