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Opinión


16 Enero, 2019.

Los cuatro fantásticos

El juez, los dos fiscales y el presidente forman un cuarteto judicial y político contra Keiko y, en general, contra la autonomía de la administración de justicia y el Ministerio Público, amenazando intervenir con el único fin de declararse inamovibles de sus cargos y de inclinar la balanza de la justicia para un solo lado: el de ellos.

Díganme si esto es normal en un país civilizado. El juez que ve el caso en el que se ventila la libertad de la líder de la oposición de un país se pronuncia a favor de los dos fiscales a los que no se les renovó el encargo que tenían y que acusan ante ese juez a la líder de la oposición (esto sucedió a principio de año). Es decir, el juez que se supone debe guardar la imparcialidad en el caso que juzga tomó partido por una de las partes, esto es, la de los acusadores. También opinó sobre el caso que tiene entre manos para decir: “En mi resolución (de prisión preventiva contra Keiko Fujimori) había argumentado que el actual fiscal de la Nación estaba siendo presionado por un partido político (Fuerza Popular). Concretamente había dicho que el partido político había decidido tramitar individualmente sus denuncias a fin de recibir favores por parte de la fiscalía de la Nación”.

Su resolución, vale aclarar, es exactamente la misma que la hipótesis con puntos y comas de los dos fiscales que el juez defendió cuando fueron cesados por su superior el fiscal de la Nación.

Hoy, el juez de marras fue recusado por una sala de apelaciones compuesta por tres magistrados, precisamente por adelantar opinión en el caso que tiene entre manos y del cual son fiscales aquellos dos por los que el juez sacó cara y fueron repuestos en sus cargos. De inmediato salieron en defensa del juez, es decir, del que debería ser imparcial con las partes del proceso –en este caso de la líder de la oposición y sus colaboradores y amigos cercanos– nada menos que los dos fiscales que acusan a esa líder y sus allegados cercanos. Uno de los fiscales dice a favor del juez: “Con esa lectura se está confirmando el peligro de obstaculización, el peligro de intromisión y de interferencia susbsiste. Se busca que el magistrado Richard Concepción no siga más en el caso que investiga a la lideresa (Keiko Fujimori) y otros allegados como parte de su estrategia”. El otro fiscal afirma: “Se trata de una decisión absolutamente sorpresiva, para nosotros ilegal (por haber sacado al juez que los respaldó cuando venció su encargatura el 31 de diciembre y el fiscal de la Nación no se las renovó)”.

En simple, los dos fiscales respaldan al juez y el juez respalda a los dos fiscales. ¿Para qué lado se inclina entonces la balanza de la justicia si juez y fiscales están en evidente colusión? ¿Qué oportunidades de justicia tiene la señora Fujimori y sus allegados con un juez y dos fiscales que se cuidan las espaldas y van de la mano? ¿Eso es justicia? ¿Eso debido proceso?

Por si esto no fuese suficiente, tanto en la no renovación de la encargatura a los dos fiscales como en la recusación del juez que ve el caso de sus adversarios políticos, el presidente de la República también ha tomado partido por ambos. “Estoy totalmente en desacuerdo” ha dicho Martín Vizcarra sobre el apartamiento del juez del caso por la sala de apelaciones que declaró fundada la recusación interpuesta (no sin dejar sentado, con el cinismo que lo caracteriza, que es “respetuoso” de la independencia de poderes). En el caso de la remoción de los dos fiscales a principio de año dijo: “Expreso mi enérgico rechazo ante la remoción de los fiscales a cargo de los más importantes casos de investigación sobre corrupción. Ante estos nuevos sucesos, he decidido adelantar mi regreso al país para seguir encabezando la lucha contra la corrupción y la impunidad”.

Luego dio un mensaje a la Nación para declarar en “emergencia el Ministerio Público” a través de un proyecto de ley que acaba de ser botado al tacho de la basura por la Comisión de Constitución del Congreso por inconstitucional.

Es decir: el juez, los dos fiscales y el presidente de la República forman un cuarteto judicial y político contra Keiko Fujimori, y contra la autonomía de la administración de justicia y del Ministerio Público, amenazando con intervenir –ya sea a través de leyes o de recursos inverosímiles (los dos fiscales acudirán a la OCMA para que investigue a los tres jueces que resolvieron fundada la recusación del juez)– con el único fin de declararse inamovibles en sus cargos y de inclinar la balanza de la justicia para un salo lado: el de ellos.

Me pregunto qué diría si esto le pasara a usted.


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