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Opinión


14 Diciembre, 2017.

Lo que “el lujo” se llevó

¿Qué diferencias existen entre Toledo, Humala, Villarán y PPK?  Al parecer nunca las hubo: para el gigante brasileño todos ellos eran parte de un álbum de figuritas intercambiables y comerciables.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Hace unas horas Marcelo Odebrecht informó a la Comisión Lava Jato que pagó a la empresa Westfield Capital creada por PPK nada menos que US$ 782 mil  por concepto de consultorías entre los años 2004 y 2007, sobre los proyectos Olmos e IRSA Norte. Lo grave de ello es que estas consultorías se llevaron a cabo cuando PPK era ministro de Economía en el gobierno de Alejandro Toledo (2004-2005) y presidente del Consejo de Ministros (2005-2006) del mismo periodo.

Y es que PPK hasta hace pocos días juraba y rejuraba que nunca había trabajado o asesorado a Odebrecht, recién el sábado último acorralado por la comisión del congreso tuvo que informar que una de sus empresas llamada “First Capital” había brindado asesoría a la corrupta empresa brasileña en el 2012.

¿Qué diferencias existen entre Toledo, Humala, Villarán y PPK?  Al parecer nunca las hubo: para el gigante brasileño todos ellos eran parte de un álbum de figuritas intercambiables y comerciables; y es que gracias a los colaboradores eficaces nos ha quedado claro que los líderes del populismo, el nacionalismo, el comunismo y el capitalismo pueden ir de la mano cuando de corrupción se trata.

Son días aciagos para el país. Dudo mucho que la oposición este celebrando este momento; la crisis política, social y moral nos embulle a todos. Una población sin líderes en quienes creer se puede tornar violenta y anárquica por ello urge tomar decisiones rápidas, efectivas y drásticas.

Dadas las circunstancias, la vacancia presidencial está dejando de ser una bravuconada y pasando a convertirse en una posibilidad real. A PPK le urge presentarse ante la Comisión Lava Jato y decir la verdad, sea cual esta fuera. Un presidente sin apoyo político y sin capacidad moral para dirigir a un país no es un mandatario de lujo, sino un lastre que terminará por hundir lo poco que se pudo construir en estos 17 años de democracia.

Hace un año y cinco meses llegó PPK al poder bajo la consigna de ser un “gobierno de lujo”. Hoy, sin temor a equivocarnos, podemos hablar de “lo que el lujo se llevó”.


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