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Opinión


16 Abril, 2018.

Ley para las graderías

La parlamentaria oficialista Patricia Donayre propone eliminar la inmunidad parlamentaria, poniendo en peligro el equilibrio entre los poderes del Estado.

Aaron Salomón

| Periodista

Hace ya más de una semana, una colega periodista del diario Correo me mostró un proyecto de ley de la congresista pepekausa Patricia Donayre que en ese momento solo me provocó una sonrisa socarrona. Se trataba, según me iba explicando mi (perpleja) compañera, de una iniciativa para eliminar la inmunidad parlamentaria. Finalmente, la proposición de Donayre quedó olvidada en una tertulia post almuerzo y no se publicó en el periódico. A decir verdad, no nos pareció mínimamente relevante… pero nos equivocamos.

Erramos al no considerar que Donayre no pudo elegir un mejor momento para promover una medida tan populista y, a la vez, altamente nociva. En medio del escándalo mediático provocado por legisladores que intentan comprar votos a cambio obras públicas, que son exsocios de narcotraficantes, que falsifican sus certificados de estudios y que –como cereza del pastel– han sido sentenciados a prisión efectiva, el pueblo asqueado quiere ver correr sangre. Y la parlamentaria por Loreto ha lanzado carne para los leones sin medir las consecuencias.

La exintegrante de Fuerza Popular inconscientemente pretende que el Parlamento juegue en desventaja frente a los demás poderes del Estado. No entiende –o no le interesa entender– que la inmunidad parlamentaria evita que la representación nacional durante el libre ejercicio de sus funciones sea perseguida por organismos judiciales que en nuestro país están altamente politizados. ¿Se imaginan las denuncias que tendrían que afrontar los legisladores por difamación? Acusaciones por aquí y por allá, e investigaciones por acullá.

Adiós, Pasos Perdidos; hola, juzgados. Donayre está formulando peligrosísima ecuación: me miraste mal, te denuncio por el delito X.

La Constitución de 1993, en su artículo 93, garantiza que ningún órgano jurisdiccional pueda procesar a los congresistas “por las opiniones y votos que emiten en el ejercicio de sus funciones” (salvo que se trate de un delito flagrante, situación en la que le corresponde al Congreso dar luz verde para las detenciones). Es gracias a este capítulo constitucional que los parlamentarios están facultados para emitir proyectos de ley sin temor a represalias.

Pero Donayre quiere tirarse abajo este respeto entre los poderes del Estado. Urge hacerle comprender a la legisladora de Peruanos Por el Kambio que la inmunidad parlamentaria es consecuencia del pensamiento de Montesquieu, quien correctamente consideraba que para que ocurra una separación y balance de poderes, los legisladores tenían que contar con mínimos privilegios. Hay que mostrarle también que en ningún momento nuestra carta Carta Magna prohíbe que los congresistas puedan afrontar investigaciones fiscales por hechos cometidos antes de su gestión.

Así que si algo podría exigir la oficialista es celeridad en las pesquisas del Ministerio Público, instancia que si hallase algo irregular y tiene en mente plantear una medida restrictiva contra algún congresista puede recurrir al Poder Judicial para solicite al Legislativo el levantamiento de la inmunidad parlamentaria. Hay un debido proceso que merece ser respetado.

Sin embargo, como Patricia Donayre sabe que su perjudicial proyecto no pasará de lo anecdótico en el Palacio Legislativo busca poner en marcha una recolección de firmas para convocar a un referéndum. Según ella, hay una “aceptación bastante alta de la población” a su iniciativa. Y equivocadamente piensa que “el pueblo debe ser el autor de este cambio histórico”. Ojalá luego no se lave las manos como Pilatos.

Lógicamente Donayre no está sola en esta causa. El mismísimo presidente del PJ, Duberlí Rodríguez, saludó la iniciativa. Siempre cae bien un aplauso de las graderías con miras a una relección, ¿no?

  • El congresista fujimorista Moisés Mamani debe entregar los ‘kenjivideos’ completos y sin editar. De lo contrario, corresponde su inmediato desafuero y una denuncia por desacato a la autoridad. Usted no es ningún héroe, señor congresista: grábeselo en la cabeza.

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