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Opinión


14 Septiembre, 2018.

Legislación prehistórica

La inapropiada prisión que sufrió este matrimonio chileno puso al desnudo, una vez más, la falta de sentido común de nuestros magistrados.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Rosario y Jorge son una pareja de esposos chilenos que, luego de siete años de intentar infructuosamente ser padres por la vía convencional, decidieron venir al Perú y recurrieron a una reconocida clínica local. Mediante el sistema del “útero subrogado”, se implantaron los embriones fecundados por Jorge en una tercera persona, con el fin de que pueda gestarlo los nueves meses que permitan un parto normal y sin riesgos.

Lamentablemente para ellos, el parto se adelantó y una falta de coordinación hizo que Rosario y Jorge llegaran al Perú después del nacimiento de sus mellizos. Al querer regresar con sus hijos a Chile fueran detenidos por el supuesto delito de “trata de personas”.

Pese a existir una historia clínica que acreditaba el tratamiento recibido en nuestro país por esta pareja, así como la aplicación del útero subrogado para el nacimiento de sus mellizos, una jueza ordenó doce meses de prisión preventiva para ellos y el traslado de los recién nacidos a un albergue. Finalmente, luego de permanecer detenidos más de diez días, la sala de apelaciones decretó su libertad al comprobarse la paternidad de Jorge mediante la prueba de ADN practicada a los bebés.

La inapropiada prisión que sufrieron desnuda una vez más la falta de sentido común de nuestros magistrados. Sostener que la detención se produjo porque la figura del útero subrogado no tiene un marco normativo es una justificación endeble, ya que había medios de prueba suficientes para corroborar que no se trataba de tratantes de bebés. Se demuestra el escaso criterio para impartir justicia –característica esencial de un buen juez– empleado en una situación tan delicada y que hubiera podido ser emblemática para sentar un precedente en nuestro sistema judicial.

Mención aparte la de nuestros gloriosos congresistas, quienes en vez de legislar a la vanguardia y con los avances tecnológicos y científicos, lanzan sesudos proyectos como Día del Grito Indígena por la Libertad del Perú, Día Nacional de la Biblia, Día Nacional del Estudiante Universitario, Día Nacional de la Ética Periodística, Día Nacional del Pescador Jubilado,  entre otros.

Pareciera que nos hemos acostumbrado al facilismo mediocre y a las intrigas constantes. ¡No nos quejemos si nuestra falta de exigencia a la hora de elegirlos causa que sigamos enmarcados en una legislación prehistórica!


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