toggle menu

Opinión


1 Mayo, 2017.

Las certezas sobre Humala y sus escuderos de papel

Lo que se sabía perfectamente durante la putrefacta campaña electoral de 2011 hoy parece "sorprender" a varios.

Lo que se sabía perfectamente durante la recordada y putrefacta campaña electoral de 2011 hoy parece sorprender a varios, a esos que pusieron todo para que Ollanta Humala ganara las elecciones presidenciales por escaso margen ante Keiko Fujimori y que dio inicio a un gobierno que hoy aparece atravesado por la corrupción y la ineptitud.

Los diversos cargos que recaen en el expresidente, desde los aportes a su campaña hasta las acusaciones de asesinato —en Madre Mía y luego el de sus guardaespaldas— pasando por las agendas de su esposa, no hacen sino ratificar que Ollanta Humala fue el accidente estadístico más nefasto de la historia moderna nacional, producto única y exclusivamente de esa vocación peruana por saltar al vacío sin medir consecuencias.

El marketeado profesor de Harvard, columnista y entenado intelectual de la Católica, Steven Levitsky dijo en esa campaña que con Ollanta había “sospechas”, pero con Keiko existían “certezas”. ¿Pero acaso eran en ese entonces más ciertas las meras creencias sobre Keiko que las documentadas respecto de Ollanta? El único “delito” que se atribuía a ella era ser hija de Alberto Fujimori: nunca algo relacionado ni remotamente a un hecho doloso que hubiera cometido personalmente.

Levitsky le llamó a eso “certezas” y varios limitados en el análisis político lo siguieron. Pero a Ollanta ni con el pétalo de una flor, a pesar del cerro de evidencias que iban apareciendo. ¡Si ya sabíamos desde entonces sus acusaciones por derechos humanos y su componenda con el chavismo! ¡Madre mía!

¿Seguirá pensando Levitsky lo mismo ahora que patrocina a Verónika Mendoza construyéndole currículum a fuerza con invitaciones a “disertar” en la prestigiosa Harvard? ¿O se viene nueva “recomendación” que nos costará a los peruanos otros cinco años perdidos?

Y ya que hablamos de Mendoza: ¿qué pasa con todos aquellos que hicieron de todo para que Humala llegara al poder, que mamaron del ejercicio del gobierno en cargos de alto perfil y que lo blindaron hasta que no le pudieron sacar más? ¿O de los que oficiaron de “garantes”?

¿Se dan ahora por sorprendidos? ¿O quieren sorprendernos a los demás con poses de indignación que nos distraigan de su flagrante complicidad? Escuderos de papel como son, no tardarán en reacomodarse con otro al cual explotar electoralmente.


Etiquetas: , , , , , , ,