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Opinión


20 Agosto, 2017.

Las Bambas: el nuevo problema del gobierno en cuatro claves

Alucinante: las comunidades no exigen asfaltado de la vía que las llena de polvo, sino que se les "compense" por el uso de la misma. ¿Se entiende la diferencia?

Paolo Benza

| Columnista

Un problema más para PPK, que ya se ahoga con la huelga magisterial. Cuatro comunidades campesinas —Pitic, Miraflores, Pisaccassa y Congota— del distrito de Maras, provincia de Cotabambas en Apurímac, han bloqueado la vía que utiliza Las Bambas para sacar mineral hacia el puerto de Matarani, en Arequipa. Como la que está en riesgo es una gran inversión minera (la niña mimada de los ojos tecnócratas de PPK) y no la educación de niños de provincias, el gobierno ha reaccionado rapidito esta vez declarando estado de emergencia en los distritos apurimeños de Challhuahuacho, Haquira y Mara.

Hace dos meses estuve en Challhuahuacho, Haquira, y recorrí por Mara hacia el Cusco la vía hoy bloqueada. Aquí cuatro claves para entender el problema:

PRIMERA. La vía tiene unos dueños tácitos: los camiones con cobre. Nadie lo ha puesto por escrito, pero está clarísimo. Cuando las caravanas de 12, 15, 18 camiones llegan a una curva cerrada, el resto de carros debe esperar. Cuando se topan con reparaciones en la vía, tienen prioridad de paso. Además, transitan cerca de casas, zonas donde juegan niños y caminan personas. Todo eso molesta y genera peligro, pero no tendría por qué ser determinante para un bloqueo.

SEGUNDA. Luego está el polvo (tema que las comunidades resaltan). Algo debe quedar claro: a nadie le importaría la zona si no fuera por Las Bambas. Por eso, antes de la mina a nadie se ocurrió asfaltar nada allí. El problema es que con más de diez años de concesionada… ¡a nadie se le ha ocurrido asfaltar nada aún! En Challhuahuacho la única calle pavimentada es la que rodea la plaza central. Así que sí: las moles con cobre levantan polvo en cantidades industriales. Y aunque todas las caravanas van precedidas por una cisterna que moja la pista, ello solo atenúa el problema.

TERCERA. La protesta de las comunidades de Maras es muy, muy parecida a la que cuatro comunidades de Challhuahuacho (Choquecca, Allahua, Pumamarca y Quehuira) realizaron el año pasado. La misma excusa: el polvo. La misma medida: bloqueo de vía. Y la misma particularidad: no se exige el asfaltado de la pista, sino que se compense a las comunidades por su uso. ¿Se entiende la diferencia? Lo primero acabaría con el polvo; lo segundo es exigir un pago por vivir bajo el polvo. Eso sí: la parte de la vía bloqueada el año pasado estaba cerca de la mina. Mara, en cambio, está ya bien avanzado el camino.

CUARTA. Cuando se concesionó Las Bambas, en el 2004, existía la Federación Provincial de Comunidades Campesinas de Cotabambas. Hablé con su expresidente, Valentín Roque, y me explicó lo que otras fuentes ya me habían dicho: Glencore no quería tener al otro lado de la mesa a una organización unificada y generó incentivos para partirla. Así, llegó a acuerdos con grupos pequeños de comunidades, mucho más puntuales que lo que exige la ley. MMG igual. En palabras de un periodista apurimeño: ahora están pagando las consecuencias. Las comunidades menos favorecidas (muchas de ellas siguen viviendo en la miseria, hay que decirlo) ven lo que otras han logrado, se organizan, se asesoran y, básicamente, exigen que también “chorree” para ellas. Para ello usan excusas como las del polvo.

¿Podrá PPK resolver esto con prontitud y eficiencia? ¿O debemos esperar a que, en unas semanas, acuse infiltrados terroristas en esta huelga también?


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