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Opinión


29 Abril, 2015.

La viga de construcción en el ojo propio

¡Qué fácil critican los empresarios a candidatos prontuariados, pero cómo cambian de parecer cuando el condenado es uno de sus máximos líderes!

Guillermo Palomino

| Columnista

El sector privado constantemente critica la corrupción en el sector público con argumentos bien fundamentados. Sin embargo, es claro que para casi todos los casos de corrupción del Estado existen los correspondientes corruptores del sector privado.

A la luz del súbito “cambio” en la presidencia de Capeco y la vicepresidencia de Confiep, a raíz de la sentencia por fraude tributario del tres veces elegido y hoy prófugo expresidente del gremio de constructores, parece que los empresarios no están haciendo bien la tarea de fortalecer las instituciones y han faltado a su deber de ética y responsabilidad social.

¡Qué fácil resulta para los empresarios criticar a los partidos políticos cuando estos presentan candidatos prontuariados a alcaldías provinciales o al Congreso, o si unos simples militantes delinquen! Ahí sí que exigen “fortalecer las instituciones y el Estado de derecho”. Pero cómo cambian de parecer si es que el condenado es uno de sus máximos líderes elegidos (que evadía impuestos al mismo tiempo que abanderaba al empresariado). ¿O es que ni siquiera sabían a quién elegían de alto directivo?

La página web de Capeco hoy no menciona el tema, pero hace una oportuna encuesta online acerca de los “excesos de la SUNAT”. Y el vergonzoso comunicado que publicó el domingo 26 omitió cualquier crítica al sentenciado, indicando que le “correspondía ponerse a derecho”, en tímida alusión a su condición de prófugo.

Le han regalado la cortina de humo perfecta a Belaunde Lossio, López Meneses, al “Pañalgate” y demás. Aunque Confiep haya hecho un tibio deslinde, Capeco se ha mantenido lastimosamente cerca de respaldar al evasor, y eso es un indiscutible y doloroso autogol del empresariado.


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