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Opinión


19 Febrero, 2018.

La vacancia se ha acojudado

Y Pedro Pablo entra en modo "panza arriba".

Efraín Trelles

| Columnista

Tal parece que al actual pedido de vacancia ha quedado diluido y terminará sin cuajar, habida cuenta de que Keiko no quiere arriesgar una nueva fuga de talentos en la Bankada. Pero si FP no recupera pronto la coherencia, el respaldo a la lideresa puede seguir descendiendo.

No puedes por un lado decir que apoyas al gobierno para resolver el embrollo del decreto 003 y por el otro soltar a Salaverry y Becerril a agitar la vacancia. Y con el concepto de la vacancia ocurre algo interesante. Hace un año quien hablase de vacancia era un enemigo de la democracia. Ahora hasta Mario Vargas Llosa habla de la vacancia presidencial como algo deseable.

Somos del mamey. Opinólogos de peso se preguntan, con todo derecho y extrema audacia, si lo dejarán gobernar a Martín Vizcarra. Pero se expresan como si nadie dudase de que Martincito va a llegar a presidente. Y qué vas a dudar si hasta Rosa Bartra, acreditada keikista, asegura a toda voz que Fuerza Popular le dará todo el respaldo a Vizcarra llegado el caso de que le corresponda completar el período de Pedro Pablo.

Y de pronto el presidente, que ya parecía ausente, habría leído bien la coyuntura y sale recién ahora a defenderse como gato panza arriba. Por lo menos esta última imagen, la de un presidente que se aferra al poder, es más normal. Aunque ya nada parece normal.

Evoco la figura de don Federico Elguera, alcalde y gestor de la Lima del XX temprano. Los antibióticos eran la última novedad. El alcalde se negó a la compra argumentando que “en Lima hasta las bacterias se acojudan”. Ese nos conocía. La vacancia se ha acojudado.

Y nosotros, las bacterias de este caldo de cultivo, terminaremos en el remolino. No descarto que circulen columnas indicando que ya se cocina el gabinete de Martincito, mientras PPK con la invalorable ayuda de Maduro y sus defensores en Perú se dé el lujo de decir “el tiempo pasa y yo sigo”. Semejante escenario sería aguantable si de por medio estuviera la posibilidad de poner en orden el aparato productivo y avanzar. Pero de eso no hay mucho.

Tanto esfuerzo solamente para sobrevivir no vale la pena. No se puede gobernar desde la arena movediza. Sí se puede durar, como lo demuestra Peter Paul. Pero a la larga el país entero se acojuda. Y eso cuesta.


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