toggle menu

Opinión


21 Enero, 2018.

La triple corona en el Perú

La corte que le hacen los jefes de Estado más grandes de la Tierra da testimonio del rango que el Papa ocupa en esta. Y el prestigio y el rango del Perú en el concierto de las naciones crece en proporción a las visitas de Estado de los hombres más importantes del planeta.

El papa está próximo a llegar al Perú y en las redes sociales no faltan, desde hace tiempo ya, quienes en nombre de diversos argumentos critican su visita. Los puntos de vista religiosos de las críticas no me interesan pues juzgar si la fe es una tontería —como sostienen algunos positivistas decimonónicos— o una gracia es una pérdida de tiempo sin fin.

Una de las objeciones más frecuentes que no tienen que ver con la religión es el costo de la visita de Francisco I. Millones de dólares cuesta la seguridad y la estadía del obispo de Roma y ello —se dice— es un despilfarro que, además, no tendrían por qué pagar los contribuyentes en un país donde constitucionalmente la Iglesia está separada del Estado. Tal argumento es una falacia.

El papa, independientemente de lo que representa para los creyentes en su religión, es un jefe de Estado. Y no cualquier jefe de Estado. Su importancia es mucho mayor que la del presidente del Perú o la de cualquier presidente latinoamericano.

Es más: el jefe del Estado Vaticano tiene la misma importancia que la del presidente de los Estados Unidos o del de Rusia o del de China, pues son estos los que históricamente han solicitado audiencia al Papa como pieza clave en el marco de sus relaciones internacionales, sobre todo para temas de mediación diplomática y de paz. Ese es un hecho objetivo que obedece al prestigio del Estado Vaticano, al de su cancillería y al de la Iglesia a la que representa con más de 2000 años de antiguedad.

La autoridad política del Papa en el mundo como rey electo de su pequeño Estado es tan evidente cuando se comprueba que, a diferencia de Donald Trump, Vladimir Putin o Xi Jinping, Francisco I no tiene ejércitos a su disposición, tanques, misiles, armas nucleares ni ingenios industriales que lo sostengan; por lo que la corte que le hacen los jefes de Estado más grandes de la Tierra da testimonio del rango que el Papa ocupa en esta.

El Perú ha recibido en varias ocasiones a presidentes de Estados Unidos en solitario o en el marco de cumbres mundiales o regionales donde han confluido los mandatarios de Rusia y China. Nadie pareció quejarse entonces del costo en organización y seguridad (se cerró espacio aéreo y marítimo) que irrogaron al Estado esas visitas pues se entiende, hasta para un cerebro de chorlito, que el prestigio y el rango del Perú en el concierto de las naciones crece en proporción a las visitas de Estado de los hombres más importantes del planeta. ¿Por qué tendría que ser diferente con el Papa sólo porque se santigua y oficia misa?


Etiquetas: , , , , , , , , , , ,