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Opinión


28 Octubre, 2016.

La Refinería de Talara, el SNIP y los elefantes blancos

¿Y cómo parar esos elefantes que ya se nos escaparon?

Felipe Morris

| Columnista invitado

Hace unos días publiqué un artículo criticando la existencia de varios elefantes blancos que se están construyendo, como la Refinería de Talara o el Gasoducto del Sur, y me preguntaba si aún era posible detenerlos.

Parece que la decisión política es seguir con todos ellos, a pesar de que no es clara su rentabilidad y ni siquiera tienen financiamiento asegurado. Sobre el caso de la Refinería, el ministro Tamayo —de quien tengo una excelente opinión— indicó en una entrevista reciente que se trata de un proyecto sobredimensionado, que no tiene financiamiento asegurado, en el que se ha invertido US$ 1400 millones de un costo estimado en US$4,700 (es decir, el 30% del total) y que se trata de una decisión irreversible.

Como economista me cuesta aceptar, sin mayor información, que un proyecto sobredimensionado (por lo tanto, malo) y que no tiene financiamiento se tenga que continuar construyendo simplemente porque ya invertimos el 30% de su costo total. Y creo que deberían de compartir el estudio de costo-beneficio que demuestra que es más rentable invertir los US$ 3300 millones que faltan para concluir la obra que perder los 1400 millones de dólares ya invertidos. Solo de ser así, nos deberíamos quedar tranquilos y aceptar que esa decisión de inversión es irreversible.

¿Cómo impedimos que en el futuro nos vuelva a ocurrir una cosa así y terminemos con más elefantes blancos? Muchas de las críticas al Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) están por el lado de que traban la inversión pública, pero nadie ha mencionado que también ha sido inútil para impedir que nos embarquemos en grandes proyectos de dudoso beneficio. Un amigo que fue ministro me comentó que, de acuerdo a la ley, cuando asumes un cargo público te haces corresponsable de las decisiones de tus antecesores, y que por ello nadie se atreve a parar un proyecto que está a medias. De ser cierto, tenemos un grave problema.    

¿Qué cambios son necesarios en el SNIP o en la forma que acometemos al menos estos grandes proyectos para evitar que malgastemos nuestros escasos recursos lastimosamente? ¿Se requieren cambiar otras leyes para poder parar un proyecto público malo e inconcluso aún si ya se gastó dinero en él?

El gobierno plantea modificar el SNIP para agilizar los proyectos de inversión: ¿no deberíamos también pensar en reformas para evitar nuevos elefantes blancos o para poder parar aquellos que se nos escaparon?


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