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Opinión


14 Abril, 2018.

La OEA sigue dormida

La tragedia provocada por el llamado Socialismo del Siglo XXI (que tuvo en los expresidentes Lula, ambos Kirchner, Correa y en el Grupo del ALBA a sus más firmes aliados) se agrava porque la dictadura corrupta y genocida de Maduro se niega a recibir ayuda humanitaria internacional.

Luis Gonzales Posada

| Columnista invitado

El éxodo venezolano es el más grande en la historia del hemisferio: muy superior al cubano y con la diferencia de que los migrantes de la isla se trasladaron masivamente a Estados Unidos. Del país llanero han salido para toda la región en busca de comida, medicinas y trabajo. Se trata de cuatro millones que han salido de su patria, de los cuales dos millones y medio de ellos se encuentran en América Latina.

La catástrofe provocada por el chavismo –causante del éxodo– es devastadora. La pobreza alcanza al 87% de la población y de ese porcentaje 61.2% se encuentra en extrema pobreza. La inflación ha sido 8000% el 2017 y se proyecta a 13 000% para este año según el Fondo Monetario Internacional (y a 130 mil % de acuerdo a un informe de la consultora Ecoanalítica).

Hay 90% de déficit de medicinas y 70% de alimentos. En los últimos tres años, 16 mil médicos abandonaron el país; 86% de centros de diálisis cerraron por falta de insumos; la mortalidad infantil aumentó en 30% y los fallecimientos de mujeres embarazadas en 65%; reaparecieron la difteria y la malaria; y la población perdió un promedio de once kilos de peso.

Por otro lado, la inseguridad es alarmante, como lo confirma que ahora tienen la segunda tasa de homicidios más alta del mundo (28 495 asesinatos al año). Caracas es catorce veces más violenta que São Paulo, diez más que Bogotá y quince más que México. Cifras macabras a las cuales debemos agregar que desde el 2014 unas 12 mil personas resultaron detenidas por protestar contra el gobierno; 151, asesinadas; miles, heridas; existen 214 presos políticos y docenas de hombres y mujeres han sido cobardemente torturados.

Esta tragedia provocada por el llamado Socialismo del Siglo XXI –que tuvo en los expresidentes Lula, ambos Kirchner, Correa y en el Grupo del ALBA a sus más firmes aliados– se agrava porque la dictadura corrupta y genocida de Maduro se niega a recibir ayuda humanitaria internacional. Lo puede hacer porque han capturado todos los poderes del Estado y retirado del mercado sesenta radios, diarios y  canales de televisión, entre ellos CNN.

Ante esta pavorosa crisis humanitaria, no puede menos que extrañar y alarmar que ninguno de los países miembros de la OEA solicite una reunión de urgencia para abordar el tema ni que demande la constitución de un Fondo de Apoyo para los inmigrantes, constituido con capitales del BID, del Banco Mundial, la CAF y recursos de ACNUR.

Bien podría pedirlo el Gobierno de Vizcarra, especialmente si consideramos que de acuerdo con el informe del INEI de 2017 hay tres millones 800 mil peruanos que viven en el extranjero y si recordamos que en Venezuela encontraron un hogar más de 160 mil de nuestros compatriotas.


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