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Opinión


3 Abril, 2018.

La Fiscalía y su arte de mentir

Sean o no Ollanta y Nadine inocentes, las marchas y contramarchas de la Fiscalía no hacen más que victimizarlos.

Aaron Salomón

| Periodista

Una imagen vale más que mil palabras y, francamente, la imagen que da la Fiscalía con tantas idas y vueltas en el caso del expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia es atroz. Cuando se les impuso dieciocho meses de prisión preventiva en julio del año pasado –mientras se les investigaba por supuesto blanqueo de dinero–, desde el Ministerio Público se anunció que en dos meses a lo mucho estaría lista la acusación penal.

Aquella vez se dijo que el fiscal a cargo, Germán Juárez Atoche, tenía ya bastantes elementos recopilados. No obstante, el reloj siguió corriendo y lo prometido nunca se cumplió.

Tuvo que llegar noviembre para que volvamos a tener novedades. Esta vez el mismísimo fiscal de la Nación, Pablo Sánchez Velarde, ante la insistencia de la prensa anunció que la acusación se formularía en diciembre puesto que –arguyó– Juárez Atoche se encontraba realizando unas “ultimitas diligencias”. Y continuó el mismo patrón de mentiras: llegó diciembre y nada pasó.

Ahora, una noticia publicada el viernes santo por el diario La República agitó el avispero. Dicho periódico advertía que la acusación recién vería la luz en diciembre del 2018, justamente en el mismo mes que vencen los dieciocho meses de prisión provisoria. Es más: la nota periodística –citando fuentes del Ministerio Público– afirmaba que el caso corría peligro de caerse luego de que Alfredo de Assís Ribero (el Barata de OAS) manifestara que la constructora brasileña no realizó ningún aporte económico a la campaña nacionalista del 2006, tal como había denunciado el corrupto Martín Belaunde Lossio.

Ante esta revelación el propio coordinador de las fiscalías antilavado, Rafael Vela Barba, se paseó por todos los medios rezando la misma prédica: Germán Juárez Atoche formulará la acusación penal en abril. Al igual que en las anteriores veces, Vela Barba afirmó que Juárez estaba cerrando algunas cosillas adicionales. Incluso, ante el miedo de que el Tribunal Constitucional revierta la prisión preventiva de los Humala-Heredia el representante del Ministerio Público no tuvo ni el más mínimo reparo en tildar al TC de “una instancia política” (y hasta “humalista”).

¿Por qué siempre nuestras autoridades miran la paja en el ojo ajeno?, ¿acaso no hay intereses políticos en la Fiscalía? Por favor.

En particular, no creo que Ollanta y Nadine sean inocentes, pero las marchas y contramarchas de la Fiscalía no hacen más que victimizarlos. Por tal motivo, me permito hacerle un pedido especial al fiscal Juárez Atoche, quien debería ser la única voz autorizada en este caso (¡su caso!): tiene como tarea establecer la ruta del dinero e identificar, por ejemplo, si el pago de 3 millones de dólares de Odebrecht fue una coima para la concesión del Gasoducto del Sur.

Así que, fiscal, no se deje presionar por sus jefecillos (Sánchez Velarde y Vela Barba) a quienes les encanta la camarita. No puede dejar cabos sueltos. Si el TC ordena que la expareja presidencial siga el proceso en libertad con restricciones, no se acobarde: recuerde que la prisión preventiva debe ser la excepción y no la regla.

Sobre esto último, es preocupante que gran parte de la población celebre una cárcel provisoria como si fuera una sentencia definitiva. Toca exigirle al sistema de administración de justicia peruano que mire al extranjero y se dé cuenta de que hay alternativas menos populacheras: arresto domiciliario con grillete y listo.

  • Qué oportuno el doctorando Eloy Espinosa-Saldaña para pedir vacaciones, precisamente cuando este martes se va a debatir el hábeas corpus que podría dejar en libertad a los ex inquilinos de Palacio de Gobierno. Ya estamos grandecitos para creer en coincidencias.

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