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Opinión


14 Abril, 2018.

La filtración

Este escándalo implica una llamada de atención para que como usuarios pongamos cuidado a nuestra privacidad, en una era en la que (tal como denunció valientemente Edward Snowden) el espionaje se ha tornado masivo.

Mark Zuckerberg, el fundador y presidente de Facebook, se presentó ante el Congreso de Estados Unidos ante gran expectativa mundial. No era para menos: su red social representa una población de dos mil doscientos millones de usuarios y si fuera un país sería el más grande en el planeta.

Zuckerberg debía explicar cómo se produjo la filtración masiva de datos personales de 87 millones de usuarios de su red social, los cuales fueron usados luego por la consultora Cambridge Analytica para interferir y hasta determinar el resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas del 2016 que ganó Donald Trump. Y no fue el único proceso electoral en que intervino. Dicha empresa también se involucró en otros mediante la difusión masiva de noticias falsas o fake news. Se mencionan con igual importancia el referéndum en el Reino Unido, el Brexit (para la salida de ese país de la Unión Europea), la consulta para aprobar el Acuerdo de Paz en Colombia y –más cercano en el tiempo– el  referéndum sobre el separatismo de Cataluña en España.

El usuario de Facebook respondía mediante su cuenta a un cuestionario sobre sus gustos y personalidad. La red lo autorizó creyendo que la información sería para fines académicos pero fue utilizada por Cambridge Analytica para extraer la información de esa persona y la de sus amigos en la red social. La empresa utilizó estos datos para identificar las personalidades de los electores e influir en su comportamiento.

Y se trata de algo muy grave pues así se logró distorsionar los resultados de procesos políticos de sufragio que están en la base de la democracia de estos países. Por ello, ha vuelto al debate la necesidad de dotar de un marco regulatorio a una actividad que en Internet se ha hecho gigantesca, tanto en términos económicos y políticos como en influencia en la vida y el pensamiento de sus usuarios.

En general, los gigantes tecnológicos de Silicon Valley son reacios a toda regulación pues consideran que podría afectar su industria en términos de innovación. Sin embargo, el extremo del escándalo ha determinado que el mismo Zuckerberg acepte que es necesaria alguna forma de regulación. Sobre todo, después de que las filtraciones de datos personales han generado inquietud entre los seguidores de la red y han tenido repercusiones catastróficas en la Bolsa.

Todo lo anterior implica una llamada de atención para que como usuarios pongamos cuidado a nuestra privacidad, en una era en la que –tal como denunció valientemente Edward Snowden– el espionaje se ha tornado masivo. Avisados estamos.


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