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Opinión


21 Junio, 2018.

La espera desespera

En este punto lo ideal es que el presidente Vizcarra detecte sus cuatro principales prioridades al 2021 y que se abandere de ellas. Paralelamente, es preciso perfilar la agudeza política para poner en marcha reformas trascedentales (como el ISC) que necesitan sí o sí de un sentido de equipo con su bancada oficialista.

Claudia María Hernández

| Columnista invitado

Con el pasar del tiempo, el desencanto de los peruanos respecto a nuestros gobernantes nos ha hecho mutar: pasamos de ser personajes con un óptimo activismo ciudadano a convertirnos en la mayor fuerza de “embestida” para las causas políticas y sociales. Y ahora se hace sentir este descontento: a los ciudadanos la espera ya nos desespera. Más aún cuando tenemos una economía pausada, un shock de inversiones que se mantiene en suspenso, una reconstrucción aún sin culminar, un intento de generación de empleo que calza dentro de las buenas intenciones. Aún pellizcamos nuestros bolsillos, y falta liquidez en el monedero del ama de casa y en los morrales de nuestros hermanos más pobres.

En la coyuntura tan compleja que recayó en manos del presidente Vizcarra sería ilógico hacerle petitorios mayúsculos. Creo que en este punto lo ideal es que detecte sus cuatro principales prioridades al 2021 y que se abandere de ellas. Paralelamente, es preciso perfilar la agudeza política para poner en marcha reformas trascedentales (como el ISC) que necesitan sí o sí de un sentido de equipo con su bancada oficialista. Son parlamentarios que estos últimos dos días le han recordado al presidente quién lo llevó al poder y se han quejado a su vez por la poca o nula comunicación que tienen con el mandatario. Grave. La cohesión no es negociable; es mandatory, pues la lucha a favor de la gobernabilidad y la protección del Gobierno se hace más en el Congreso que en otras lides.

Otro campo es el Ejecutivo. Llama la atención que los(as) ministros(as) tengan una poco florida exposición pública. Si los ministros destacan y conocen a carta cabal sus campos deberían ser más “aprovechados”. Eso sí, a estas alturas de 2018 es un error caer en demagogias; más bien es el momento de exigirle al Ejecutivo éxitos probatorios que den luz sobre su eficiencia y la del Gobierno.

Finalmente, el premier Villanueva debe reconocer y valorar que al margen de sus intenciones políticas al 2021 (en caso las tuviera) –o las del partido que lo llevó al Congreso (APP)– él ahora es parte activa de la gestión de Peruanos por el Kambio y sus acciones deben de ser de estricta lealtad al partido de gobierno. Siendo leal a aquel es leal también al país que apostó por aquel plan de gobierno que tiene carácter contractual con la población.

No hay que intentar descubrir la pólvora con la entrada de cada nuevo gabinete. Es tan simple como darle continuidad a lo que se estaba haciendo bien y enmendar los vacíos, detectar cuadros extraordinarios y convocar gente leal. El éxito estará en la capacidad de hacer equipo. No más personalismos ni patentes”, tampoco lucha por autorías.


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