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Opinión


7 Septiembre, 2017.

La dictadura de una argolla

Quien cree en la igualdad y equidad reparte, cede, concede, dialoga, hace acuerdos, etc. ¿Acaso esto no suena (y es) más democrático que la imposición de un pensamiento único?

Karina Calmet

| Columnista

El movimiento político de izquierda ha afirmado desde siempre que su modelo defiende “la igualdad social”. Un modelo que ellos mismos se han encargado de volver caduco por, entre otras cosas, el enriquecimiento de sus líderes a costa de los pobres en varios países del mundo. ¿Una muestra? El chavismo y el actual dictador en Venezuela.

¿Y en el Perú? Pues los izquierdistas siguen existiendo enquistados en varios sectores desde hace años. Hacen lo que se les da la gana viviendo del Estado (es decir, de nuestros impuestos), funcionando en muchos casos como supuestos “líderes de opinión” a favor de una plataforma que mantiene-perpetúa en el poder a sus amigos.

Hoy me ocupo y señalo a quienes, envalentonados en la burbuja de las redes sociales, dedican la mayor parte de su tiempo a insultar públicamente. Varios de ellos son mujeres y hombres de casi cuarenta años, muy jóvenes para alegar amnesia (solo recuerdan una parte de la historia reciente o simplemente la omiten) pero al mismo tiempo un poco mayorcitos para continuar apareciendo en producciones artísticas simulando tener veinte. Entre paréntesis: me pregunto cómo en esos casos se olvidan de su espíritu generoso de izquierda y se resisten a abrir en su círculo un espacio al profesional joven que se lo merece. ¿Acaso no hay jóvenes talentosos y con preparación? ¿Por qué no le dan paso a nuevas generaciones?

Volviendo al tema del artículo, estimado lector, ¿no le parece extraño que siempre veamos a los mismos rostros en las mismas plataformas y a los mismos individuos rotando cargos gobierno tras gobierno? ¿No es muy llamativo también que, oh, casualidad, esos rostros sean simpatizantes de izquierda y en las redes se unan rápidamente bajo una misma consigna para atacar y rebatir no con argumentos sino con pura difamación a los que no piensan como ellos? ¿Sabe usted cómo se llama eso?

Querido lector, la respuesta se la dejo de tarea (y se la soplo: mire el titular).

Sí. Quien cree en la igualdad y equidad reparte, cede, concede, dialoga, hace acuerdos, etc. Al fin y al cabo, esto suena (y es) más democrático que la imposición de un pensamiento único… ¿o no?


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