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Opinión


6 Febrero, 2018.

La calumnia

Ahora Liu Xinhuan arruinado pero reivindicado por la verdad —si a estas alturas ello algo significa—, y aunque nadie le haya pedido disculpas públicas por ese ATROPELLO (¡es que estamos en el Perú!), solo reclama a su perrito aparentemente dado en adopción por los animalistas para "salvarlo de sus garras".

En el caso de Liu Xinhuan, la calumnia no fue como en la ópera de Rossini, “un vientecillo, una brisita muy gentil, que imperceptible, sutil, ligeramente, suavemente, comienza, comienza a susurrar […] y las cabezas y los cerebros, hace aturdir y hace hinchar.”  No. Como estamos en el Perú y esos refinamientos huelgan, la calumnia contra el ciudadano chino dueño de un chifa en Independencia empezó por donde termina el aria: “¡Como un disparo de cañón! Un terremoto, un temporal, un tumulto general”.

¡Al chino se le acusó de vender carne de perro! Así, sin panadol, aspirina o anestesia. Un fulano vio en una camioneta estacionada frente a su local a un perrito en un costal con la cabeza afuera y varios kilos de carne que había comprado el chino para su negocio y, como dos más dos son cuatro, Liu Xinhuan terminó siendo un mataperros.

De inmediato intervino la municipalidad que, a todas luces, fue más cauta que la prensa: “En estos momentos personal de Serenazgo y Fiscalización de Independencia, junto a la Policía Nacional se encuentran en la Calle Uno en la Zona Industrial tras hallar una camioneta negra con trozos de carne, presuntamente para ser vendidos a un chifa”.

EL Comercio —¡el decano de la prensa nacional!— fue más categórico según los tiempos que corren por allí: “Independencia: hallan perros muertos dentro de camioneta”, decía en gran titular. La bajada fue: “Al parecer, la carne de los canes iba a ser vendida a un chifa…”

Las reacciones no se hicieron esperar. Una turba asaltó el chifa, vapuleó al chino que fue detenido por la policía mientras la fiscalía intervino y el restaurante fue clausurado por la municipalidad. Afuera del local, varios activistas por el derecho de los animales pintarrajearon el chifa con sus lemas e hicieron un plantón, indignados.

Pero la VERDAD (que a nadie importa después de la calumnia) era que la carne encontrada en la camioneta no era de perro sino de RES. Y el perrito era del chino a quien, por supuesto, nadie creyó cuando le preguntaron. Así lo determinó la ciencia, en un análisis pericial toxicológico de la propia policía.

Ahora Liu Xinhuan arruinado pero reivindicado por la verdad —si a estas alturas ello algo significa—, y aunque nadie le haya pedido disculpas públicas por ese ATROPELLO (¡es que estamos en el Perú!), solo reclama a su perrito aparentemente dado en adopción por los animalistas para “salvarlo de sus garras”.


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