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Opinión


1 Noviembre, 2018.

Keiko irá presa, pero aun así el gobierno no dialogará con el fujimorismo

Como era de esperarse, el juez Richard Concepción Carhuancho le dio la razón al fiscal José Domingo Pérez (y a sus aliados del IDL) y dictó 36 meses de prisión preventiva para la lideresa de Fuerza Popular. Mientras tanto, el gobierno pone sus condiciones para dialogar con una oposición que se pone de rodillas.

Aaron Salomón

| Periodista

Los fujimoristas son tan ilusos que no se dan cuenta de que sus ruegos de diálogo con el gobierno del presidente Martín Vizcarra caen en saco roto. Y es que, ante el anuncio de Keiko Fujimori de un “reencuentro nacional” y la solicitud de una reunión –vía comunicado– del legislador naranja Miguel Torres, el premier César Villanueva ratificó este miércoles lo dicho días atrás por el propio Vizcarra: solo evaluarán un eventual encuentro luego de que se defina el pedido de prisión preventiva para Fujimori Higuchi y cuando los adláteres de esta le modulen al bendito obstruccionismo (¿?).

No obstante, pese a que –como era de esperarse– el juez carcelero Richard Concepción Carhuancho le dio la razón al fiscal José Domingo Pérez –y a sus aliados del IDL– y dictó 36 meses de prisión preventiva para la hija de Alberto Fujimori porque, a su juicio, habría riesgo de fuga y obstrucción a la justicia en tanto a esta le corresponde ser investigada por presunto lavado de dinero (como el millón de dólares entregado por Odebrecht para la campaña del 2011), el gobierno no hará el mayor esfuerzo para conversar con la oposición y ya se le ocurrirá alguna otra excusa para evitarlo.

Según Concepción Carhuancho –quien basó mayormente su decisión en chats PRIVADOS entre legisladores y desmereció el innegable arraigo domiciliario, familiar y laboral–, Fujimori Higuchi, sindicada como jefa de una organización criminal dentro de FP, podría eludir la justicia puesto que su bancada habría “blindado” a César Hinostroza, respaldado a Pedro Chávarry y buscado amedrentar a Pérez. En tanto, a la salida el díscolo Pérez manifestó con total desparpajo que su superior Chávarry tendría que dar un paso al costado (¿hasta cuándo se le permitirá seguir haciendo lo que quiera sin que haya castigo?).

Por su parte la defensa de Keiko Fujimori, la abogada Guilliana Loza, indicó a este portal que apelará dicha medida a la que calificó como “abusiva”.

La pregunta que cae de madura es: ¿por qué el fujimorismo busca desesperadamente –hasta humillándose y pidiendo perdón de rodillas por, reitero, conversaciones PRIVADAS difundidas por el cartel mediático– acercarse a Martín Vizcarra? ¿Acaso creen que puede influenciar para que se detenga la persecución política-judicial? ¿Acaso creen que podrá liberar a su lideresa? ¿Acaso confían en convencerlo de que no cierre el Congreso? ¿Acaso piensan salpicarse de su populismo barato?

Por favor, no sean tontos: el gobierno no conversará con ustedes porque es la confrontación lo que le genera harto rédito en las encuestas. Así que mejor, señores congresistas, levanten la cerviz y piensen en liderar reformas y, en paralelo, fiscalizar al Ejecutivo (hay varios ministros que merecen una interpelación por los problemas que azotan al país, como la anemia que se pretende erradicar con un aplicativo) porque, como bien decía Winston Churchill, “el que se humilla para evitar una guerra, tiene la humillación y también tendrá la guerra”.

 


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