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Opinión


9 Noviembre, 2018.

¿Justicia politizada o política judicializada?

¡Vaya usted preso mientras averiguamos si es culpable de algo!

Diethell Columbus Murata

| Columnista invitado

Toca  destacar el “mérito” del juez Richard Concepción Carhuancho y del fiscal Domingo Pérez Gómez. Ambos han conseguido la “hazaña política de encarcelar dos veces a la líder del partido que tiene la mayoría parlamentaria en el Perú, sin que exista un proceso penal en su contra y mucho menos una acusación fiscal que le impute delito alguno. ¡Bravo! ¡Esperemos la siguiente encuesta!

¡Ojo! No me opongo a que investiguen las hipótesis o conjeturas de la Fiscalía. Si se cometió algún delito que se formalice la denuncia, se realice un juicio y si hay responsabilidad probada que se imponga la sanción penal que corresponda; respetando las garantías del debido proceso. No obstante, a lo que sí me opongo es que el titular de la acción penal mezcle sus aversiones personales o cuestiones políticas con el caso que tiene a su cargo. Porque, valgan verdades, ni los más fieros representantes del antifujimorismo niegan que el fiscal Pérez evidenció la carga política del caso Keiko Fujimori al usarlo en sus declaraciones mediáticas para exigir veladamente la separación del fiscal de la Nación, Pedro Chávarry.

Curiosamente, tales declaraciones están en la misma línea política de la administración Vizcarra y de otras organizaciones que quieren que se designe a alguien más como fiscal de la Nación… quizá uno más acorde con su visión política de las cosas. ¿Alguien es capaz de afirmar que se trata de una simple coincidencia?

Es innegable que la justicia pierde sentido y la institucionalidad se deteriora cuando el accionar de los operadores de justicia se ve empañado por actuaciones más políticas que jurídicas. Hoy es claro que las reglas de la justicia han cambiado en el sentido del absurdo: cualquier ciudadano podría ser encarcelado por cuestiones políticas mientras los operadores del sistema de justicia tantean si pueden construir un caso judicial en su contra. En otras palabras: ¡vaya usted preso mientras averiguamos si es culpable de algo!

Finalmente, no se trata del caso Keiko Fujimori o el de los Humala Heredia. Aquí lo que debe llamarnos a la reflexión es que los intereses políticos no debeninmiscuirse en los fueros de la justicia y que los operadores del sistema judicial no deben violar la neutralidad que sus cargos exigen.

Por otra parte, si desean seguir los pasos del exmagistrado brasilero Sergio Moro, lo correcto es que renuncien y se dediquen a la política sin ambages.


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