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Opinión


27 Abril, 2018.

Juicio en libertad

No nos cansaremos de decir que la prisión preventiva es una medida excepcional: utilizarla con procesados que ni siquiera tienen acusación fiscal es un exceso injustificable.

Invitado

| Columnista invitado

No nos cansaremos de decir que la prisión preventiva es una medida excepcional: utilizarla con procesados que ni siquiera tienen acusación fiscal es un exceso injustificable. En ese sentido, el Tribunal Constitucional ha resuelto acertadamente ordenar la libertad de Ollanta Humala y Nadine Heredia luego de nueve meses de prisión.

Tanto el exmandatario como la ex primera dama no tenían acusación de la Fiscalía. Por tanto, corresponde –a nuestro parecer– una medida de comparecencia restringida con impedimento de salida del país, para que la pareja presidencial afronte los graves cargos que pesan sobre ellos. La justicia no debe guiarse por simpatías o antipatías personales o por cuestiones políticas.

Votaron a favor de la liberación de la pareja presidencial los magistrados del Tribunal Constitucional Ernesto Blume, Augusto Ferrero, Eloy Espinoza-Saldaña y Carlos Ramos; mientras que lo hicieron en contra José Luis Sardón, Marianela Ledesma y Manuel Miranda. Es preciso anotar que todos ellos fueron elegidos por el Congreso en el año 2014 durante el gobierno de Ollanta Humala (salvo Ferrero, que se incorporó al colegiado el 2017). Y cabe indicar que Blume, Ferrero y Sardón son de tendencia conservadora, mientras que Espinoza-Saldaña, Ramos, Ledesma y Miranda tienen una orientación más progresista.

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con el fallo emitido, pero todo parece indicar que no ha primado la inclinación política de quienes tuvieron a su cargo la decisión en este emblemático caso. Demás está decir que esta resolución sienta una importante precedente jurisprudencial, lo que permitiría que casos similares corran la misma suerte. Corresponde ahora exigirles a los operadores de justicia (sean los fiscales o jueces) actúen con mayor celeridad en los procesos, ya sea acusando debida y oportunamente a los procesados, llevando a cabo las pruebas con la correspondiente diligencia y, sobre todo, emitiendo sentencias ajustadas a ley en los plazos respectivos.

Solo de esa manera tendremos una justicia predecible y confiable. El abuso de una medida excepcional como es la prisión preventiva ha tenido como colofón una acertada decisión del Tribunal Constitucional, quien esta vez ha optado por cautelar los derechos fundamentales de las personas y –más allá de quienes hayan sido los beneficiados en este momento– eso constituye una buena noticia para la justicia de nuestro país. Hoy son Humala y Heredia; mañana puede ser Ud.


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