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Opinión


25 Septiembre, 2018.

Juez no come juez

Muchos aducen que los audios son ilícitos o que están siendo manipulados por un sector de la prensa. Sin embargo, lo real y objetivo es que de un tiempo a esta parte han venido desnudando la podredumbre campante tanto en el ámbito judicial como en el político.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Hemos pasado por una semana tensa e intensa en la que la “cuestión de confianza” ha generado más desconfianza en todos los que estamos preocupados por la coyuntura política del país. A pesar de ello, se está vislumbrando –ya sea por obligación o por convicción– un mayor entendimiento entre el Ejecutivo y el Congreso; ojalá no sea flor de un día y se empiece a realizar las reformas sustanciales que el país necesita.

Y es que mientras el Congreso de la república se va serenando después del polvorín en que se había convertido, nos enteramos mediante la difusión de nuevos audios cómo los aún jueces José Hinostroza y Hugo Velásquez coordinaron la obtención de una resolución para que el primero obtenga una jugosa liquidación (s/. 1 961 004.06) por un supuesto reintegro de remuneraciones homologadas. Y debemos usar la palabra “supuesto” porque los últimos acontecimientos han demostrado que en nuestro Poder Judicial ya nadie sabe para quien trabaja: la administración de justicia se otorga al mejor postor y  lo que debíamos tomar como cierto puede convertirse fácilmente en fraudulento.

Digo esto porque la resolución que ordena el reintegro de remuneraciones homologadas también figuran como beneficiarios Duberlí Rodríguez (s/. 1 180 486.34), Víctor Prado Saldarriaga (s/. 1 229 221.90), Jacinto Rodríguez Mendoza (s/. 1 181 947.28) y otros más. Ya no hay manera de estar seguros de si la resolución judicial que los beneficia es conforme a la ley… o a la ley de ellos. De lo que si podemos estar seguros es que para pagar estos supuestos devengados siempre habrá plata como cancha.

Muchos siguen criticando y reniegan de los audios que van apareciendo. Aducen que son ilícitos o que están siendo manipulados por un sector de la prensa, pero lo real y objetivo es que de un tiempo a esta parte han venido desnudando la podredumbre campante tanto en el ámbito judicial como en el político. Por ahora nuestros magistrados han optado por guardar un silencio discrecional cuando se descubre una nueva corruptela, quizás por el temor de saber que si señalan al colega corrupto la aparición de un nuevo audio los puede señalar a ellos también como cómplices.

Parafraseando a lo que dicen sobre los otorongos: “Juez no come juez”.


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