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Humor negro

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Lo peor que nos podría pasar como país es que termine confundido el presidente electo con su jocoso imitador de Los Chistosos. Simplemente, cada cosa en su lugar.



Está muy bien que el presidente electo tenga muy buen humor pues ese sentido, muchas veces escaso entre los políticos, revela inteligencia y serenidad para abordar los enormes problemas que tiene un mandatario. Pero como todo en la vida, el equilibrio es fundamental para que el humor del presidente no se convierta en algo que termine perjudicando la majestad y credibilidad del cargo que ostenta. Lo mismo pasa con cualquiera de sus declaraciones públicas.

PPK dijo una humorada hace un par de días que parecía un asunto serio. Dio señas morfológicas, ante la insistencia de los periodistas que querían arrancarle una primicia, de que su premier ya estaba decidido y que, aunque no podía decir su nombre, “era gordito, joven e independiente”. De inmediato se pusieron a correr los rumores desbocados para buscar candidatos que encajasen con la descripción que diera PPK, lo que motivó que en el partido del nuevo gobierno empezaran a desmentir los nombres que se iban voceando con el correr de las horas.

Así fueron siendo descartados Alfredo Ferrero, Fernando Zavala y otros nombres valiosos, sin duda, pero que quedaron expuestos inútilmente. La segunda vicepresidente Mercedes Aráoz quien también está tras el codiciado cargo tuvo que “aclarar” que lo de PPK era una broma, vulnerando el principio de que al superior nunca hay que aclararlo.

Luego, al día siguiente, como si no hubiera pasado nada con la humorada anterior, PPK volvió sobre la broma y, como para recalcar que le tomó el pelo a la prensa, dijo esta vez que su premier “tenía el pelo verde, arete y tocaba guitarra”. Acto seguido se puso serio y reiteró que su gabinete lo tendría listo el 10 de julio y que el único nombre decidido era el de su ministro de Economía, Alfredo Thorne..

Como que con una broma más como estas y ya nadie sabrá después si creerle o no al presidente electo en asuntos que revisten la máxima seriedad, lo que es peligroso porque una vez que se devalúan las palabras la credibilidad se pierde y este es un lujo que no se puede dar nuestro presidente. Si no, baste ver el espejo de su antecesor y su esposa a quienes nadie les cree ni lo que comen.

Otra declaración desafortunada que no fue un chiste ha sido la revelación de la conversación entre el presidente electo y el presidente de los Estados Unidos con motivo de saludo de este último por su triunfo. PPK reveló que le comunicó a Barack Obama su preocupación por la candidatura de Donald Trump, el candidato republicano que competirá con Hillary Clinton por la presidencia de su país. 

Existe un 50% de posibilidades de que Trump sea presidente de los Estados Unidos, en la medida de que se presentan únicamente dos candidatos con posibilidades. Por lo tanto, es altamente inconveniente que el presidente del Perú cuya buena relación con Estados Unidos y su presidente es de vital importancia dada la vitalidad comercial y el óptimo clima político con la superpotencia— emita pronunciamientos públicos negativos sobre uno de los candidatos americanos. 

Al inicio de la campaña del Great Old Party, a mí se me había dicho, por boca de unos de esos petulantes seudoacadémicos sabelotodos que siempre tienen una respuesta, que pululan en Facebook y que viven en Estados Unidos, que Donald Trump NUNCA iba a ser el candidato republicano. Se me esgrimieron cientos de razones, la más importante fue que los latinos eran fundamentales para ganar y que no estaban con Trump por el asunto del muro en la frontera con México y la deportación de indocumentados. Yo decía, por el contrario, que al ponerse los grandes lobbies de Estados Unidos contra una sola persona la ciudad de Nueva York lo declaró in efigie persona non grata, Trump iba a engrandecerse y a generar una gran corriente de simpatía nacional y transversal. El sabelotodo me dijo que me callara porque no sabía de lo que estaba hablando.

Pues bien, al final ganó Trump la nominación republicana con el voto latino mayoritario. Hoy, esos mismos seudoacadémicos petulantes sabelotodos dicen ahora que es IMPOSIBLE que Trump venza a Hillary en noviembre.  

Con esos antecedentes yo le preguntaría al presidente electo, ¿y si gana Trump, cómo queda él? 

Es, pues, urgente que el presidente electo modere sus intervenciones nacionales e internacionales para lo cual debe rodearse de gente capaz en la materia, empezando por el delicado ámbito de las relaciones internacionales. 

Lo peor que nos podría pasar como país, es que termine confundido al presidente con su jocoso imitador de Los Chistosos. 

Simplemente, cada cosa en su lugar. 

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