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Opinión


17 Marzo, 2018.

Habló y los reventó

Operación Red Leaf viento en popa: Martín Vizcarra no expresó fidelidad a PPK ni afirmó que renunciaría en caso de que este fuera vacado del cargo supremo.

Tanto le exigieron que hable que habló, y a los que se lo exigieron el tiro les salió por la culata. Así, más les hubiera valido el silencio del embajador-vicepresidente que la breve pero reveladora entrevista por Whatsapp concedida a una periodista oficialista.

Vizcarra confirmó, primero que nada, lo que dijo la señora Fujimori el día de la celebración del octavo aniversario de su partido; a saber, que no habían tenido ninguna conversación directa desde el año pasado. También dijo que no se había reunido ni conversado con ningún dirigente de partido alguno, salvo con el del gobierno Salvador Heresi y con el presidente de la república hace tres semanas, precisamente sobre el tema de la vacancia.

Tanto con Heresi como con el presidente la conversación no fue, sin duda alguna, lo que estos esperaban de Vizcarra con relación a los actos de fidelidad y seguridades de renuncia de prosperar la vacancia; por eso es que luego de la conversación el presidente lo llamó traidor entre líneas, y Heresi con Sheput y Violeta le exigían un pronunciamiento desesperado de respaldo a PPK. Si el embajador se los hubiera dado cuando conversó con ellos dos, pues no se lo habrían exigido tan vehementemente después.

Así las cosas y tal como lo reveláramos en esta tribuna, la lealtad de Vizcarra es con la Constitución y está dispuesto a asumir el deber que le compete y para el que fue elegido: asumir las insignias del mando supremo de ser vacado PPK (este, al parecer, ya se resignó a su suerte al tenor de la declaración que hizo hace un par de días cuando, en un evento de exportadores, expresó que ojalá pueda terminar su mandato el 2021 y no pasado mañana. Lo que parecía ser una broma sonó más bien a una súplica-despedida, pues ni él ni la audiencia se rieron).

Vizcarra, como él mismo afirma, está abocado a sus labores de embajador en Ottawa. En Toronto ha recibido a varios empresarios, gestores de políticas públicas (policy makers), expertos en comunicaciones y dueños de medios alternativos, con motivo de una cumbre minera que se celebra periódicamente en Canadá. Ninguno de estos personajes deja de tener relaciones ni influencias al más alto nivel con todos los espectros de la política nacional, por lo que el embajador ha podido tener de primero mano información crucial y transmitir sus impresiones a sus interlocutores. Como se ve, el embajador no necesita comunicarse directamente con nadie si él así lo quiere, tal como ha dejado claro en la entrevista por Whatsapp.

La desesperación del gobierno luego de la alocución de Vizcarra ha sido tal que ha recurrido al grosero expediente de anunciar una verdad de Perogrullo: la renuncia de todos los ministros en caso de que PPK sea vacado. ¡Qué tal novedad, señores! ¡Pues claro que así tiene que ser! Si el jefe del Estado es vacado, de inmediato tiene que dimitir la presidente del Consejo de ministros Mercedes Aráoz y con ellos se tienen que ir sus ministros de inmediato. Ya verá Vizcarra –si llega a ser presidente– si llama a alguno de ellos y si estos aceptan, lo que no ha sido desmentido por varios que están esperando, evidentemente, que los vuelvan a llamar en caso de que PPK caiga en desgracia (¡hoy, en el Congreso, la aprobación del debate de la moción de vacancia se ha votado con 87 votos a favor!).

Pero lo más bajo contra Vizcarra ha venido, sin duda, de la prensa ayayera. Augusto Álvarez Rodrich, fungiendo de transparente, le ha lanzado al embajador-vicepresidente una amenaza de muerte vil, encubierta apenas con una metáfora de medio pelo: ” Pero toda decisión tiene un costo: si la vacancia de PPK fracasa y Vizcarra sigue ‘pero de qué callada manera’ como hasta hora, quizá su próximo destino diplomático esté en la embajada en Kabul”.

Es en Afganistán en donde se produce la mayor cantidad de atentados criminales contra los miembros del cuerpo diplomático. Así están las cosas para esos señores. Deseándole la muerte al que no piensa ni está con ellos.

Mientras, Vizcarra sigue esperando y no precisamente una embajada en la aterrorizada Kabul.