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Opinión


15 Mayo, 2018.

Goodbye, Miss Lane

Para esos niños que fuimos y que alguna vez quisimos volar como Superman, hoy sin Margot Kidder nuestro vuelo está incompleto.

Durante mi infancia repetían Superman cada cierto tiempo en Frecuencia 2 (hoy Latina) y para alguien como yo, que aprendió a leer a los cuatro años gracias a los “chistes” de Editorial Novaro, no importaba que fuera la centésima vez que la veía. Importaba que Superman salvaba el mundo –un mundo menos complicado que mi familia y que los ochenta en el Perú, valgan verdades– y, sobre todo, que salvaba a Lois y que Lois devolvía el favor siendo el cable a tierra de Clark Kent.

Bueno, en esa época importaba también que no se fuera la luz.

Y es que Superman, The Movie (1978) ha quedado como referente para las adaptaciones de cómics, entre otras razones, porque tuvo el casting perfecto: esa pareja de ensueño formada por Christopher Reeve y Margot Kidder rebosaba humanidad (por más kryptoniano que fuera Kal-El). Los sentíamos cercanos, idealistas, reales –si cabe el término en un mundo de historieta–, y como Lois, maniáticos alocados pero muy valientes.

La guapa Margot no poseía una belleza clásica pero irradiaba algo muchísimo mejor: era interesante y divertida. Como dijo el propio director, Richard Donner: “Esta mujer no entró caminando, se tropezó. Margot es la torpeza andando. Es un torpe accidente esperando por ocurrir”.

No obstante, más allá de algunos episodios difíciles en su vida personal, Kidder siempre encaró con profesionalismo su trabajo y supo dejar patente su talento sin renunciar al humor campechano que la caracterizaba. “Creo que llegué al set con botas y sombrero de cowboy, lo que horrorizó a Chris. Recuerdo que estaba muy nerviosa mirándolo: [Christopher Reeve] era la cosa más delgada y boba que había visto en mi vida, y yo pensaba: ¿Eso es Superman?”, declaró alguna vez entre risas.

“Todas las actrices en New York, Los Ángeles y Canadá que tenían la edad y calidad requerida audicionaron […] Hicimos un montón de pruebas y muchas fueron excelentes. Pero, de alguna forma, Margot tenía la magia”, dijo uno de los productores. Esa magia que, en épocas convulsas para todo el mundo, convirtió a la película en un auténtico portento escapista.

Hoy, para esos niños que fuimos y que alguna vez quisimos volar como Superman el vuelo está incompleto. Porque a los 69 años ha partido nuestra Lois Lane definitiva.

Casting perfecto, como dije. Goodbye, beautiful.


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