toggle menu

Opinión


26 Julio, 2017.

Galarreta presidente

Implicancias del giro de Fuerza Popular y desembarque de Cecilia Chacón

César Campos

| Columnista

Empiezo por no poner en tela de juicio la elección de Luis Galarreta como el candidato de Fuerza Popular —la bancada mayoritaria— a la presidencia del Congreso. Quienes pregonamos el respeto a las decisiones democráticas y pedimos que los partidos la practiquen debemos aplaudir esta. Junto a ello, por supuesto, también desearle éxito a Galarreta en su próxima responsabilidad.

Lo otro es la óptica política y hurgar en las razones por las cuales quien era voceada insistentemente para reemplazar a Luz Salgado en la dirección del Parlamento durante los meses precedentes, Cecilia Chacón, resultó desembarcada a última hora. Porque la versión oficial fujimorista podrá hablar de todo, incluyendo esa célebre expresión que suelen usar los dirigentes políticos cuando la ciudadanía mira estupefacta cómo se sacan los ojos al interior de sus partidos: “Estamos más unidos que nunca”. Hoy por hoy, esa unidad es más virtual que real y sujeta a los vaivenes que (lo ha demostrado Kenji) imponen agendas y lealtades distintas.

Pero se suponía que tanto Chacón como Galarreta pertenecían al keikismo puro y duro. La primera no solo sobrevivió a la purga de los históricos que hizo la lideresa en la lista parlamentaria para el periodo 2016-2021 (Alejandro Aguinaga, Luisa María Cuculiza, Martha Chávez) sino que encabezó la misma por disposición de ella. Por tradición, le hubiera correspondido ser la presidenta del Legislativo 2016-2017. Unas declaraciones consideradas desafortunadas hasta por sus correligionarios (“Alberto Fujimori saldrá del cárcel por la puerta grande”) le abrieron paso a la “histórica” Salgado. Se suponía que la oportunidad de Chacón era a la segunda. Ya vemos que no.

Hasta ayer en la mañana, tanto los keikistas Héctor Becerril y Úrsula Letona, así como la cuenta “Jóvenes con Keiko” de Twitter, daban por segura la elección de la cajamarquina. Luego todo cambió entre las cuatro paredes del local del paseo Colón. Sin duda Keiko lanzó el úkase, el diktat, la palabra sagrada: “No será Cheche. Será Lucho”. Y la mayoría bajó la cabeza y aceptó.

Mi lectura apunta a dos fundamentos de esta inesperada determinación:

1) La separación de las procuradoras Julia Príncipe y Katherine Ampuero cambió el enfoque colaboracionista del fujimorismo keikista hacia el gobierno, luego del encuentro de la ex aspirante presidencial con el mandatario Pedro Pablo Kuczynski. La torpeza política de esa medida agudizará la debilidad de la administración pepekausa y de nada valdrá ofrecerle ayuda. Mejor entonces contar con una personalidad desafiante y frontal como la de Galarreta que, incluso, podría hacerle varios plantones a PPK cuando la ocasión lo amerite.

2) Controlar internamente a la disidencia de la bancada kenjista con mano dura y procurar lo que PPK soñaba hacer con todo el bloque fujimorista: dividirla y atraerla cual hijos pródigos a la causa final de Keiko.

Sin embargo, no miremos solo la conducta ortodoxa keikista que anuncia la presidencia de Galarreta. Si el gobierno tiene aún reflejos, que fije una estrategia sobre cómo actuará frente a ella.


Etiquetas: , , , , , , , , ,