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Opinión


30 Mayo, 2018.

Gabinete: ¿firme y feliz en unión?

El presidente y el premier resultaron demasiado políticamente correctos y timoratos: ¿se habrán creído el cuento de que son un gobierno de transición y, por ello, sobre la base de buscar consensos políticos y sociales que permitan generar "un clima de estabilidad" nos quedaremos dando vueltas sobre el mismo eje?

“Solo es posible progresar cuando se piensa en grande; solo es posible avanzar cuando se mira lejos”. Esta frase de José Ortega y Gasset la voy a enmarcar y se la voy a mandar de regalo al presidente y al premier.

Resultaron demasiado políticamente correctos y timoratos: ¿se habrán creído el cuento de que son un gobierno de transición y, por ello, sobre la base de buscar consensos políticos y sociales que permitan generar “un clima de estabilidad” (como lo menciona el MEM en el comunicado que informa acerca la resolución de los contratos de exploración con Tullow Oil), nos quedaremos dando vueltas sobre el mismo eje?

El Perú es un país de antis e intereses encontrados y no se puede contentar a todos. Marchas y huelgas habrá –y muchísimas–, pero lo importante es tener un norte claro y manejarse con firmeza. Ojo: no prepotencia; firmeza. Si la subida del Impuesto Selectivo al Consumo tuvo un pequeño impacto inflacionario, este era absolutamente previsible y había que estar preparado para asumirlo y manejarlo. Sería un nefasto precedente que dieran marcha atrás.

Considero que Vizcarra es un hombre honesto y de buena voluntad, y que estos errores son producto de la inexperiencia y del exceso de optimismo. El Perú es un país cuyos problemas son de dimensión desconocida. El presidente se ha autorregulado porque es esperable que su intención sea mantener una imagen de corrección y prudencia para diferenciarse de los políticos tradicionales… y bueno, los políticos tradicionales tampoco pueden con el Perú. Si en estos tres años no vemos resultados, iremos camino al despeñadero.

El voto de protesta no se hará esperar y eso podría llevar a la presidencia a cualquier candidato con discurso edulcorado.

Como señala un artículo reciente de The Economist intitulado “Vizcarra’s Vision” (“La visión de Vizcarra”), nuestro presidente se muestra algo desesperado ante la magnitud de las carencias. Relatan que durante su visita a un colegio ubicado en el pueblo de San José de Lourdes (en la frontera con Ecuador) los estudiantes le pidieron computadoras y el mandatario pareció perder un poquito la paciencia. Les replicó que primero había que pensar en dotar al colegio de energía, agua y servicios higiénicos. ¿Qué clase de colegios tenemos?

Y mientras tanto, el SUTE ha anunciado una huelga indefinida para el 18 de junio. El protagónico Pedro Castillo –autocalificándose como “verdadero maestro”– sostiene que se van a la huelga para protestar por las condiciones de los colegios, pero además pide reposición de profesores, aumento de sueldo, partidas adicionales. ¡La educación es una excusa para hacer política y lucrar de ella!

La gente ansía ver resultados, pero no a la mala. Se ha transferido a los gobiernos regionales la suma de S/.6300 millones (¡cinco veces más de lo solicitado!) a las autoridades salientes, ad portas de una campaña electoral. ¡Confiemos en que el Gobierno haya tomado medidas que aseguren ejecución y que la Contraloría se multiplique para cuidar hasta el último centavo! Los peruanos no nos podemos dar el lujo de llorar sobre leche derramada.

Sinceramente, tampoco creo que Martín Vizcarra esté muy contento con su equipo: eso de mezclar de todo y pretender que se ha logrado un gabinete –firme y feliz en unión– no se lo cree nadie. Presidente: la gente valorará mucho más su valentía y la toma de decisiones drásticas. No se amilane ahora que las expectativas del país son más grandes que nunca.


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