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Opinión


20 Noviembre, 2017.

Fútbol sí, ¡mafia no!

¿Es posible que la organización de nuestro fútbol estuviera a cargo de un mafioso y no nos diéramos cuenta? ¿Y acaso como ha ocurrido con Odebrecht y con su nefasto Lava Jato tenemos que esperar que la justicia extranjera actúe para tomar conciencia de lo que estaba pasando?

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Y ya estamos en el Mundial: se sufrió, se esforzó y finalmente se triunfó. Muchos de nosotros aún estamos recuperándonos de la embriaguez de felicidad causada por este logro ansiado por millones de compatriotas durante treinta y seis años; envueltos en optimismo bromeamos con ir a Rusia e, inclusive, nos animamos a pronosticar cómo estará conformado el grupo mundialista en el cual participará nuestro país

Está bien. Así debe ser. Tenemos el derecho a distendernos después de que el equipo de todos ha salido airoso de las que son consideradas por los especialistas como las eliminatorias mas difíciles del planetaPero para que esta alegría no sea efímera debemos recordar algo muy importante: hace un par de semanas se ha iniciado en las cortes norteamericanas el juicio a funcionarios de la FIFA, entre ellos Manuel Burga —mandamás de la Federación Peruana de Fútbol por más de una década— por los delitos de asociación para delinquir, fraude bancario, lavado de dinero y crimen organizado. 

Mas grave aún, en la última audiencia de este proceso penal los medios periodísticos han informado que el acusado Manuel Burga hizo el gesto de degüello (símbolo mafioso de pasarse la mano por la garganta como si se tratase de una navaja) cuando el argentino Alejandro Burzaco, quien fuera presidente de la conocida empresa Torneos y Competencias, confirmó que Burga recibió mas de 3 millones de dólares a cambio de favorecimiento en contratos de televisión y marketing de partidos clasificatorios para las copas del mundo.

¿Es posible que la organización de nuestro fútbol estuviera a cargo de un mafioso y no nos diéramos cuenta? ¿Y acaso como ha ocurrido con Odebrecht y con su nefasto Lava Jato tenemos que esperar que la justicia extranjera actúe para tomar conciencia de lo que estaba pasando? ¿Cuántos cómplices de Burga continúan encubiertos y desde las sombras buscan las formas de sobrevivir, para mantener el marasmo y la corrupción en nuestras autoridades deportivas?

Son preguntas que debemos hacernos con preocupación: la clasificación obtenida por nuestra selección no debe obnubilarnos si queremos que realmente este sea el inicio de una nueva etapa de alegrías y logros constantes. Tenemos que exigir eficiencia a nuestras autoridades; señalar y denunciar-

Estos días hemos comprobado que la unidad hace la fuerza y esa fuerza puede hacer el cambio que nuestra sociedad necesita. Fútbol sí, ¡mafia no!  


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