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Opinión


25 Noviembre, 2017.

Festinan norma futbolera

De taquito quieren prorrogar mandato de la actual directiva hasta el 2020 y darle validez a todas las prerrogativas cuestionadas en la era Burga.

Efraín Trelles

| Columnista

Sorprende la celeridad y uniformidad con la que se ha echado a andar un operativo mediático para hacernos creer que hay una iniciativa a cargo de la congresista Paloma Noceda destinada a poner a la Federación Peruana de Fútbol dentro del marco del IPD. Con bien urdida sincronía se reproducen noticias del exterior donde dan como supuesta una posible desafiliación de la FIFA, por injerencia política peruana, y la pérdida del Mundial.

 Lo que hay es una ley aprobada por iniciativa de Alberto Beingolea que, como tantos frutos del humalismo (Burbujito no era oficialista pero la ley se aprobó en la hora undécima) había que “destrabar”, o sea llenar sus vacíos y reglamentarla para que funcione. Dicha ley contempla la elección del presidente de la Federación por 75 votos y no por la tradicional asamblea compuesta por los clubes de primera y las ligas departamentales.

El “destrabe” de  la comisión del Congreso decidió poner como requisito para presidir una Federación la posesión de un título profesional o técnico. El señor Edwin Oviedo postuló a la presidencia de la FPF en 2014 asegurando que no buscaría la reelección. Ya se sabe que cambió de opinión pero la falta de título le impediría postular llegada la hora. En ese contexto, se explica el reciente sainete vinculado a la cancha del estadio donde la FPF intentaba poner contra las cuerdas al IPD.

Pues bien. Todo eso ya pasó. Ahora somos mundialistas. Crearon la falsa tormenta de una ley que nos saca del Mundial: sembrado el miedo, vienen preparando la cura tranquilizadora. ¡Sí, señores!, como diría el colega Elejalder Godos. Hay cuaaaaaarenta razones para sospechar de un proyecto de Ley de Reforzamiento de la Federación Peruana de Fútbol. Aludo a una proyecto preparado con celeridad, rubricado por el congresista Salaverry (quien tuvo la presidencia del Manucci y se la cedió a Joaquín Ramírez) y la congresista Rosa Bartra (cuyo principal asesor ha estado vinculado al Juan Aurich). Todo rapidito. Todo bien calculado.

¿Qué plantea esta neonata disposición? Para empezar, prorroga el mandato de la actual directiva de la FPF hasta el 2020. La FPF no tiene que dar cuentas a nadie y, acá lo peor, se vuelve al sistema de elecciones de antes. En simple: “Hemos clasificado al mundial, dejen que el fútbol sea nuestra chacra”. 

Por cierto, los jugadores están en contra pues no se los reconoce en la Asamblea de Fútbol. Pero lo peor, lo más risible, es que si esta pachotada legicida prospera cualquier club o liga en desacuerdo puede ir en queja a la FIFA porque se está pasando por encima de la Asamblea de Bases. Si seremos…


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