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Opinión


10 Febrero, 2018.

Fariseos de Nuevo Perú, ¡asuman su responsabilidad!

El desgaste que significa tener el tema de una eventual vacancia presidencial en agenda no lo tiene por qué asumir esta vez Fuerza Popular. La percepción de que no tienen otra cosa que hacer puede ser fatal.

Como en política todo es cuestión de percepciones, la mayoría parlamentaria debiera considerar cuál es la que está construyendo o busca construir a raíz de una segunda moción de vacancia contra el jefe del Estado que pugna por ver la luz del día en el Congreso.

Aunque la primera moción que se debatió y votó en diciembre último no la presentó Fuerza Popular sino el Frente Amplio, todo el peso político —activo y pasivo— lo cargó la mayoría. En otras palabras, el fracaso de que no se consiguieran los 87 votos necesarios para vacar a Pedro Pablo Kuczynski la gente se lo achaca a Fuerza Popular, no al Frente Amplio. Ahora, apenas un mes y días después, el mismo Frente Amplio, acompañado esta vez de Nuevo Perú —o sea, la izquierda—, busca otra vacancia.

Hay que recordar que Nuevo Perú (con una serie de argumentos absolutamente fariseos) decidió en bloque lavarse las manos en diciembre alegando un “golpe de Estado” inexistente, retirándose a la hora de la votación. Lo cierto es que —así como muchos tontos útiles de la “sociedad civil” y de los medios de comunicación— fueron embaucados y timados por PPK, quien negoció el indulto de Alberto Fujimori con Kenji Fujimori, con los resultados que todos conocemos.

Nada ha cambiado sustancialmente con relación a las graves imputaciones que sobre sus negocios con Odebrecht se le hacían a PPK en diciembre y, más bien, los nuevos hechos conocidos abonan en lo sustancial. Lo que ha cambiado es que a los de Nuevo Perú PPK los estafó con el cuento del “golpe de Estado” y de la “democracia en grave peligro”, que no era más que un cuento chino en la que esa izquierda quería creer para no “hacerle el juego” ni a Fuerza Popular ni a su competencia del Frente Amplio.

Y, como no se puede vacar a un presidente por hacer uso de su facultad constitucional de indultar, la izquierda farisea ahora sí está dispuesta a vacarlo por los mismos hechos sobre los que se hicieron de la vista gorda hace poco más de un mes. Por supuesto que para ello necesitan los votos de Fuerza Popular, a la que nunca le faltó razón ni argumentos a favor de la vacancia de un señor que ha demostrado cómo usa al Estado en beneficio propio con mil triquiñuelas desde hace años.

Pero el punto es aquí que —más allá de que la vacancia sea legítima y necesaria— otra vez el peso de mandar a PPK a su casa lo está asumiendo completamente Fuerza Popular. Y entonces lo que se percibe es que la mayoría no tiene otra agenda que esa, pues incluso sus voceros son los que se ven obligados a informar de las conversaciones para ese fin y defenderla en los medios de prensa, cuando quienes deberían hacerlo son los fariseos de Nuevo Perú.

En simple, el desgaste que significa tener el tema de una eventual vacancia presidencial en agenda no lo tiene por qué asumir esta vez Fuerza Popular. Los fariseos de Nuevo Perú no tienen nada que perder con sus diez congresistas, ni tampoco el Frente Amplio con sus otros 10, pero Fuerza Popular como mayoría, sí. La percepción de que no tienen otra cosa que hacer no es la que mejor le conviene.


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