toggle menu

Opinión


4 Febrero, 2015.

Estado chichaoligárquico

El Perú, definitivamente, tiene historias increíbles.

Delia Muñoz

| Columnista

En estos días, las noticias nos han traído historias increíbles. Se perdieron files y pruebas en las dependencias del Ministerio Público y del Poder Judicial; un presidente regional y sus consejeros decidieron elevarse los sueldos por encima de los límites legales; una alta funcionaria despidió a una trabajadora embarazada; otra husmeó sobre la vida familiar con el apoyo oficial de la policía; la Municipalidad de Lima anuló fotopapeletas por miles; congresistas renunciaron a las bancadas por las que fueron electos; resultó que al prófugo nadie lo perseguía; dijeron que el espionaje ilegal eran realizado ¡por los propios escuchados!; se inició una investigación a cierta primera dama por lavado de activos; así por el estilo. 

Mientras tanto, yo, al igual que usted, ¡estoy preparando mi declaración de rentas para pagar varios tributos que terminarán manteniendo a los protagonistas de estas historias!

Se supone que todos somos iguales ante la ley y que el Estado está al servicio del ciudadano. Pero no: resulta que la amistad y la cuchipanda son los entes rectores y cada uno, cual señor feudal, tiene su propia ley, justicia e impuestos en función de cuán amigo es de los círculos del poder.

A poner orden se ha dicho. Recuperemos la fe ciudadana.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,