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Opinión


10 Noviembre, 2017.

Escándalo en el TC

El Congreso ha hecho lo correcto al acusar constitucionalmente a los cuatro magistrados que han torcido la voluntad de un colega con alevosía y ventaja.

En 2103, el magistrado del Tribunal Constitucional Juan Vergara Gotelli votó en el sentido de no considerar como crimen de lesa humanidad lo ocurrido en El Frontón en 1987. Fundamentó su voto en forma individual (lo hizo por algunas consideraciones jurídicas), pero se adhirió a la sentencia de otros tres magistrados (Álvarez Miranda, Mesías Ramírez y Calle Hayen) que también consideraban lo mismo sobre el tema. Dicha sentencia adquirió la condición de cosa juzgada…oleada y sacramentada. Según el TC, lo ocurrido en el Frontón NO fue un crimen de lesa humanidad y, de hecho, la Corte Interamericana de Derechos Humanos consideraba —y considera— lo mismo.

Cuatro años después cuatro magistrados del TC (Miranda Canales, Ledesma Narváez, Ramos Núñez y Espinosa-Saldaña Barrera) deciden interpretar arbitrariamente el voto de Vergara Gotelli en un sentido diametralmente opuesto a lo que fundamentó en su oportunidad, argumentando un supuesto “error material”. Lo hacen para que el caso de El Frontón sea considerado de lesa humanidad y de esa manera ya no prescriba.

Es decir, se trata de un escándalo de proporciones mayúsculas y un atentado contra la seguridad jurídica por donde se le mire. El Congreso ha hecho lo correcto al acusar constitucionalmente a los cuatro magistrados que han torcido la voluntad de un colega con alevosía y ventaja, todo con tal de continuar la persecución a los marinos que debelaron la revuelta terrorista ocurrida hace treinta años.


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