Connect with us

Opinión

Entonces, ¿para qué tenemos la Constitución?

Publicado

el

A las manzanas podridas hay que extirparlas con firmeza y prontitud --todo dentro de la legalidad--, pero no se puede incendiar el bosque porque entonces todos arderemos en la anarquía. La democracia se construye día a día y la prudencia es su mejor compañera.



Durante el primer proceso de vacancia de PPK, recuerdo a algunos conocidos vocingleros exclamando “¡Esto es un golpe!”. Utilizaban indebidamente “debido proceso”, proferían “no hay pruebas suficientes” y en la calle gritaban“que se vayan todos”. Mi reacción fue “el suelo está parejo”, “el Congreso está haciendo su labor”, “sale PPK, entra Vizcarra y todo vuelve a la normalidad”.

Después de escuchar los nausabeabundos audios que involucran a jueces, consejeros, un par de congresistas y otros, al igual que el resto de la ciudadanía, me envolvió la indignación e impotencia de ver la podredumbre y por un momento estuve por ceder al coro –genuina y justificada reacción de la gran mayoría pero planificada estrategia de algunos– de que se vayan todos, a ciegas. Pero no, recobrado el aliento, me dije: “Tenemos una constitución que señala el camino a seguir”.

Nuestra imperfecta democracia mal que bien ha funcionado dando tumbos, trastabillando, con zancadillas, con mentiras, con insultos, con destapes periodísticos y marchas cada semana, con políticos cínicos, escándalos, etc. A pesar de eso, sin embargo, tenemos: un expresidente con orden de captura, un expresidente que tuvo prisión preventiva, un presidente que tuvo que renunciar, tres congresistas suspendidos, la comisión Lava Jato, el CNM removido, etc.

Lo logrado por nuestra democracia es imposible que ocurra en Venezuela o en Cuba, dictaduras corruptas y asesinas que se mantienen en el poder aplastando a un pueblo al cual mantienen totalmente desinformado. Dentro de una democracia –aunque sea tambaleante como la nuestra– es posible identificar al que delinque y acusarlo; por eso, al mismo tiempo que hacemos correcciones debemos cuidar lo que tenemos.

La protesta pacífica en las calles es legítima, pero la reacción de las autoridades no debe ser manotazos de ahogado sino la toma de acciones y reformas dentro del marco constitucional. Lamentablemente la izquierda radical se aprovecha azuzando el pedido de que se vayan todos, y encima pide elecciones y hasta nueva Constitución. Sabemos que anteponen sus intereses a los del país y por ello no les importa sembrar el caos, incendiar la pradera y así, en la persecución de su utopía comunista, seguir su tarea de copamiento solapado del Estado.

A las manzanas podridas hay que extirparlas con firmeza y prontitud –todo dentro de la legalidad–, pero no se puede incendiar el bosque porque entonces todos arderemos en la anarquía. La democracia se construye día a día y la prudencia es su mejor compañera.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

¿Bachelet denunciará al tirano?

Seguir leyendo

Opinión

Bonos soberanos: el pez por la boca muere

Seguir leyendo

Opinión

Putin ofende al Grupo de Lima

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: info@politico.pe

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo