toggle menu

Opinión


1 Febrero, 2017.

El traje de astronauta

¿Cuántos de esos trajes le vendieron al Perú durante los últimos lustros?

Phillip Butters

| Columnista

Imagínese que un conocido suyo le quiere regalar un traje de astronauta. Este es muy llamativo, voluminoso, espectacular y curioso, pero no entra en su casa, no va con la decoración y, muy probablemente, a su esposa les disguste tamaño presente. Este, además, es inútil y, sumado a ello, a usted no le gustan los cohetes ni la ciencia ficción, por lo cual agradece la deferencia de ese aparente bien intencionado sujeto y no lo acepta. Hasta ahí usted habría actuado con buenos modales y racionalidad.

Un tiempo después este individuo lo llama y le propone venderle el traje de astronauta. Y no solo se lo quiere vender: la dichosa armadura estelar es carísima, va a tener que gastar en mantenimiento, seguridad y además se tendría que endeudar con intereses carísimos para comprar el peculiar objeto. Para colmo, usted tendría que hipotecar su casa y exigirle a su madre jubilada que avale la operación.

Ciertamente, el vendedor de este proyecto ha llegado con un staff de abogados muy bien preparados y con contratos enrevesados de difícil entendimiento. Extrañamente, en esta ocasión usted no se niega, sino que le dice al extraño sujeto que lo va a pensar. Luego de meses de cavilación… ¡usted firma! ¿Conclusión? Se volvió imbécil o es tan traidor, miserable y maldito que ha optado por traicionar a su familia, a su sangre, con tal de recibir una coima, abandonar su hogar e irse a vivir al exterior para gozar de ese dinero mal habido y maldito.

A la luz de los hechos ya conocidos, ¿cuántos trajes de astronautas le vendieron al Perú en los últimos lustros? La Interoceánica firmada por Toledo, PPK y el actual premier Zavala no la necesitábamos; tal es así que hasta hoy no lleva ni trae carga y hay que pagar peajes y mantenimientos. Luego, durante el gobierno de García, con Meche Aráoz, Cornejo, y Verónica Zavala —hermana del segundo de este régimen— se firman adendas y se continúa con esa obra. Se suman el Tren Eléctrico de Lima, Olmos y diversas carreteras y construcciones como la de Huachipa. De ahí vino Humala y Nadine; con el ministro Castilla y Segura en el MEF se firman el Gasoducto del Sur —y no tenemos gas—, la Línea II del Metro —con costos superiores a los europeos—, la ampliación de la Refinería de Talara —y no tenemos petróleo que refinar—, más cemento y concesiones viales.

Recordemos que premier fue René Cornejo y Eleodoro Mayorga, ministro de Energía y Minas, ambos conocidos lobbistas. Que a la danza se sumó Susana Villarán, quien entregó los peajes más grandes del país a Odebrecht y obras absurdas como Río Verde a OAS, otra empresa brasilera estructuralmente corrupta.

Ahora se duda del necesario aeropuerto de Chinchero (¿firmado por Nadine u Ollanta?), en donde están involucrados intereses de Cecilia Blume (exasesora de PPK durante el toledismo), de Carolina Castilla (hermana del exministro favorito de la señora Heredia) y de Jimena Zavala (¡hermana menor del vacilante premier!). ¿Escenario felliniano o dantesco?

Momento desolador y triste vive nuestro Perú. Con un presidente preso y cuatro haciendo cola de la mano de dos primeras damas, pregunto: ¿Habrán decorado sus casas con trajes de astronautas multicolores o solo de color verde dólar?

* Publicado en Expreso el 1 de febrero de 2017


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,