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Opinión


12 Noviembre, 2017.

El TC y los cuatro prevaricadores

Desatendiendo su deber de juristas estos magistrados han traicionado al debido proceso, y deberán responder de sus acciones ante quienes los nombraron.

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

El Tribunal Constitucional (TC) es el órgano supremo de interpretación y control de la constitucionalidad. Por lo mismo, su intervención se da para restablecer el respecto a la Constitución en general y de los derechos constitucionales en particular. ¿Qué interpretación podemos dar, entonces, a la decisión de los cuatro miembros del TC que han decidido reabrir el caso “El Frontón” por considerarlo delito de lesa humanidad?

Haciendo un poco de historia, el mismo TC en el año 2013 dictaminó que los hechos acontecidos en “El Frontón” no estaban tipificados como delitos de lesa humanidad coincidiendo de esta manera con la calificación establecida por la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos, que consideraba que si bien no había lesa humanidad sí era necesaria una investigación para identificar y sancionar a los responsables de los excesos en el debelamiento del motín. Este dictamen fue firmado por cuatro de sus miembros, entre ellos el Dr. Juan Vergara Gotelli —quien iba mas allá pues consideraba que no se ameritaba un proceso judicial ni sentencia a los supuestos responsables que mencionaba la Corte Interamericana—.

Hoy, luego de haber transcurrido tres años de aquella sentencia, cuatro magistrados del actual TC sostienen que el voto del Dr. Vergara Gotelli nunca fue claro y, haciendo eco de un procurador y de ONGs que nunca fueron parte del proceso, han decidido arbitrariamente modificar el voto emitido por el Dr. Vergara en su oportunidad y están reabriendo el proceso con el propósito de que los hechos investigados y sentenciados sean declarados como de lesa humanidad.

¿Le preguntaron al Dr. Vergara Gotelli cual fue la intención y fundamento de su voto? NO. Es decir, hicieron su propia interpretación auténtica, se zurraron en el principio de “cosa juzgada” y ahora vienen destruyendo la ya endeble imagen de un Tribunal Constitucional que parece estar más al servicio de intereses políticos y de figuretismo personal que del respeto a la Constitución.

Uno de los más grandes juristas de la historia, el italiano Francesco Carnelutti, afirmó que “la obra del legislador nada vale si no responde a la justicia”, y es precisamente lo que está sucediendo: las acciones de estos cuatro magistrados no pasarán pues no responden a la justicia. Desatendiendo su deber de juristas han traicionado al debido proceso, y deberán responder de sus acciones ante quienes los nombraron. Si lo que buscaban era un lugar en la historia, lo lograrán siendo recordados como LOS CUATRO PREVARICADORES.


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