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Opinión


14 Diciembre, 2017.

El rey calato

¿Se puede contar con el presidente para establecer un pacto de gobernabilidad que garantice la continuidad del régimen?

Efraín Trelles

| Columnista

En reciente nota del decano, Fernando Vivas examina la topografía y recorrido de una idea llamada vacancia presidencial. Fernando Rospigliosi, por ejemplo, aconsejándole a Pedro Pablo que renuncie y aproveche ese puente de plata, aparente oferta del fujimorismo, para evitar la vacancia y para eludir juicios. Del otro extremo, Jorge Morelli planteando la sostenibilidad a ultranza de la presidencia de PPK, asi fuese necesario llevarlo a la meta en andas y bien cargado gracias a un Alberto Fujimori indultado. Luego están las posiciones intermedias. Víctor Andrés Ponce propone con carácter de urgencia un pacto de gobernabilidad entre Fuerza Popular y Peruanos Por el Kambio.

Finalmente, el propio Vivas se inclina por anunciar la intención de un acuerdo evitando que ruede la cabeza del fiscal Sánchez. En verdad, el penoso entripado entre el fiscal y Fuerza Popular —triste allanamiento incluido— no se va a arreglar así nomás con buenas intenciones o promesas de portarse mejor.

Pero esto es política y lo que interesa (en ese ensueño de buscar solución intermedia) es tener muy presente que puede (y debe) haber un arreglo entre Peter Paul y Keiko Sofía, y en esa escena sobra la Fiscalía. Complica el panorama. Si tomamos al pie de la letra la propuesta de Fernando Vivas y el fiscal mantiene la cabeza sobre los hombros, ¿significará que lo incautado en el cuestionado allanamiento pierde validez? Pago por ver. El caso está más que judicializado y no se detendrá fácil. Por eso es preciso buscar un acuerdo al margen de estos linderos convulsos de la Fiscalía.

Una acuerdo entre Pedro Pablo y Keiko. Tan simple como eso. Es en este punto que uno termina despertando a la realidad: ¿se puede contar con el presidente para un pacto de esta naturaleza? No. En las actuales circunstancias no es posible. Acosado y confuso, se dispara al pie en casi cada intervención.

Entonces, ¿cómo forjar ese acuerdo? La única esperanza son los líderes pepekausas y su capacidad para aislar políticamente a PPK, mantenerlo al margen del remolino hasta el último día de su mandato e interactuar con el fujimorismo, en la materialización del pacto, a través de Meche Aráoz o, llegado el caso, con Martín Vizcarra al frente de la PCM al final de la gestión.

Suena complicado pero cualquier esfuerzo es válido. Es muy difícil poner orden en un corte en la que el rey está calato y todos intentan mirar a otro lado… Quizás la gobernabilidad esté perdida ya.


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