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Opinión


1 Mayo, 2016.

El reto de los partidos luego del 10 de abril

Las lecciones son para todos.

Renzo Ibáñez

| Columnista invitado

El 10 de abril abre un capítulo en nuestra historia notificando a los partidos políticos las tareas pendientes a propósito del fortalecimiento de la democracia institucional. Los resultados electorales aconsejan renovarse, fortalecerse, democratizarse e integrarse a la sociedad.

Las lecciones son para todos. El voto indulgente de la ciudadanía obliga a rectificar errores y mirar hacia adelante con nuevas proyecciones. 

El caso más dramático ha de ser el de Alianza Popular y sus inesperados resultados. El APRA y el PPC, ya cada uno por su cuenta, deben mostrar nuevos cuadros, nuevas ideas para reposicionarse en el espectro político al que naturalmente pertenecen e inaugurar formas creativas desde sus organizaciones para volver a representar ese electorado que alguna vez cautivaron.

Acción Popular, debe probar que Barnechea no ha sido el último aliento de vida, que debajo de su candidatura existe una dinámica partidaria que le permite supervivencia. La falta de coherencia programática entre el partido y el candidato, así como el desánimo de sus líderes en campaña y lo exiguo de cuadros propios tanto políticos como técnicos muestran un panorama desolador al cual están obligados de responder.  

Alianza Para el Progreso debe dejar, simplemente, de ser un logo con plata.

El Frente Amplio y Democracia Directa tienen pendiente superar una valla más alta que la electoral: su falta de organicidad, de disciplina y cohesión partidaria. Deben pasar de ser una federación de intenciones o solamente un museo de refundaciones y renuncias y convertirse en un “partido” que aglutine a las izquierdas: no es poca cosa pero sería bueno intentar.

Peruanos Por el Kambio y Fuerza Popular, a pesar de su buen desempeño electoral, deben comprender que la democracia implica fortalecer instituciones más allá de sus líderes de turno. De un lado, las iniciales del fundador han servido de recipiente de extoledistas, técnicos reciclados y jóvenes optimistas más entusiasmados por los colores de la campaña y por el PPKuy que por un objetivo común. Consolidar una identidad es urgente.

Además, afianzar la organización no es suficiente cuando los integrantes muestran intenciones dinásti(K)as y, a pesar de que la candidata sentenció que en su partido no había espacio para “posiciones personalistas“, habría que recordarle su logo, su gentilicio y su origen político personalísimo. Definitivamente superar al interno dinámicas antidemocráticas es su gran reto. Veremos qué pasa afuera. 


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