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Opinión


7 Octubre, 2017.

El pueblo con el rey

Los Borbones se hicieron españoles y desaparecieron de Francia. Pero los herederos de los catalanes que apoyaron siempre a los Habsburgo han renegado de ella, sin ningún derecho que los ampare ni ayer ni hoy.

Cuenta el duque de Saint Simon que el 16 de noviembre de 1700 Luis XIV, contra su costumbre, hizo abrir las dos hojas de la puerta de su gabinete en Versalles. Ordenando que entraran los que allí se agolpaban, el Rey Sol presentó a un adolescente de 17 años que se encontraba a su lado diciendo: “Señores he aquí al rey de España”. Se trataba de su nieto Felipe de Anjou, convertido en Felipe V de España.

Luis XIV, luego de recordarle a sus súbditos que había sido el testamento de Carlos II de España el que había hecho de su nieto rey, se dirigió en estos términos al nuevo monarca: “Sed buen español, ciertamente es este vuestro primer deber, pero recordad siempre que habéis nacido francés para garantizar la unión entre nuestras dos naciones: es el único medio de hacerlas prósperas y mantener la paz”.

Así nació para España la dinastía Borbón que hasta hoy reina. La guerra de sucesión de España, que culminó con el tratado de Utrecht, afianzó a Felipe V como el legítimo monarca español. El pueblo lo apoyó mayoritariamente en todas las regiones salvo en Cataluña, antigua provincia del reino de Aragón, que tomó partido por el archiduque Carlos de Habsburgo, hijo del emperador de Austria, proclamado brevemente como Carlos III. Este usurpador fue corrido de España y quienes lo apoyaron fueron sometidos a los rigores del vencedor: adiós a los fueros autonómicos catalanes de la época de los Habsburgo. De ahí la ojeriza que los catalanes tienen contra los Borbones y contra la monarquía.

Los Borbones se hicieron españoles y desaparecieron de Francia. Pero los herederos de los catalanes que apoyaron siempre a los Habsburgo han renegado de ella, sin haber sido nunca una unidad política, es decir, sin ningún derecho que los ampare ni ayer ni hoy.

Bajo la Constitución de 1978, votada mayoritariamente por todos los españoles, se restablecieron los tradicionales fueros autonómicos de las regiones y naciones de España, conculcados bajo la dictadura de Franco. Fue, creo yo, un craso error vistos los hechos del presente. Hoy solo queda que Felipe VI haga valer la ley y la Constitución contra el golpe de Estado perpetrado en Cataluña.

Sigue vigente la reconvención que le hiciera Luis XIV al fundador de la dinastía en España: “La unión entre nuestras dos naciones es el único medio de hacerlas prósperas y conservar la paz”. Hoy ya no se trata de Francia y España, sino de España y Cataluña. El principio es el mismo.


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