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Opinión


25 Marzo, 2018.

El pez por la boca muere

Las leguleyadas discursivas que usan nuestros políticos, para enquistarse en sus posiciones privilegiadas en el Gobierno, no dejan de provocar indignación.

Aaron Salomón

| Reportero

Sucede que Mercedes Aráoz y Juan Sheput, toscos escuderos del expresidente Pedro Pablo Kuczynski, no cumplirán con su palabra de renunciar a la segunda vicepresidencia y de ser congresista de oposición, respectivamente, ahora que Martín Vizcarra se ha sentado en el sillón de Pizarro. Arguyen que lo habrían afirmado para el caso de un escenario postvacancia.

En otras palabras, se han valido de la letra chica para seguir en el oficialismo. Tendríamos que preguntarles la diferencia entre la dimisión de Kuczynski y su inminente vacancia: la primera es nada más que una forma menos deshonrosa (como si eso fuera posible) de dejar el poder. Era tomar veneno o morir apedreado. Y es que, tras la difusión de los ‘kenjivideos’, la suerte de PPK –quien pasará dieciocho meses lejos de gringolandia– ya estaba echada.

El pez por la boca muere, señores. Y aquí les recordaremos lo que decían días atrás los pepekausas (?) frente a la posibilidad de que ‘Martincito’ se instale en Palacio de Gobierno.

Aráoz pregonaba: “Ya he dicho que no voy a apoyar nada que signifique un cambio y que afecte la posibilidad de tener estabilidad jurídica en el país”. Y advertía: “Corresponde renunciar porque están haciendo una fórmula de destrucción a través de mecanismos ‘institucionales’ de nuestra democracia”. Sheput, mientras tanto, juraba: “Pasaría a la oposición porque eso haría un Gobierno que surge de esta componenda que hay entre el APRA y el fujimorismo”. Y recomendaba, sin leer la Constitución: “Martín Vizcarra tiene que convocar a elecciones generales”.

No hay que olvidar que, al exigir la renuncia de Vizcarra sosteniendo que el otrora gobernador regional de Moquegua debía ser “leal” a Kuczynski, Aráoz y Sheput anteponían sus odios hacia el aprofujimorismo al bienestar del país. Si Vizcarra y Aráoz daban un paso al costado, el naranja Luis Galarreta tenía que colocarse la banda presidencial y llamar a lecciones: otros diez meses de incertidumbre.

Pero afortunadamente ello no ocurrió y primó el orden constitucional. Tanto mal le hacía Kuczynski al Perú que apenas puso un pie afuera de Palacio de Gobierno el dólar bajó y la BVL cerró en azul. Dicen que después de la tormenta llega la calma, y, bueno, parece que esta calma tiene nombre y apellido (y estuvo exiliado desde octubre del año pasado en Canadá).

  • Cuando Vizcarra anunció, en su primer mensaje a la Nación, que conformaría un Gabinete “completamente nuevo”, la cara de Mercedes Aráoz era de velorio. Es harto conocido que su relación es, a lo mucho, protocolar.
  • Unas vacaciones no le caerían mal a Juan Sheput, quien ya ha salido a decirle a Vizcarra que “era un NN” y a exigirle que agradezca a PPK por haberlo colocado en la plancha presidencial. Sí, Juan.

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