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Opinión


13 Junio, 2018.

¿El Perú se mueve? ¿Hacia dónde?

¿Los símbolos ganadores que representarán las celebraciones del Bicentenario, y que el Ministerio de Cultura acaba de presentar con inexplicable orgullo, nos deberían generar emoción y empatía?

¿La canción “Aquí estoy” y el logotipo “El Perú se mueve”, símbolos ganadores que representarán las celebraciones del Bicentenario y que el Ministerio de Cultura acaba de presentar con inexplicable orgullo, nos deberían generar emoción y empatía? Teóricamente sí –al menos un suspiro–; sin embargo, por los comentarios que he leído en redes y la paupérrima difusión recibida, parecería que no han calado ni hecho vibrar ni inspirados sentimientos patrióticos. Solo ha acarreado burlas y desentendimiento, a pesar de que la blanquirroja ha sido la estrella del año, la protagonista en todos los hogares peruanos en el 2018.

Estamos viviendo momentos de desasosiego respecto al futuro del país (con un pequeño y alegre intermedio llamado Mundial de Rusia 2018): el tema político y económico anda muy turbulento; los “antis” van ganando la batalla. Razones sobran para reivindicar nuestros símbolos patrios y promover una sana corriente de unidad en torno al Bicentenario, pero quizás el Ministerio de Cultura se tomó el encargo demasiado a la ligera y hoy estamos sufriendo las consecuencias. El rechazo es real y contagioso.

Algunas reflexiones:

UNO. El lanzamiento del concurso se realizó por parte del viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales el día 30 de noviembre, en la ciudad de Iquitos; tal vez por la lejanía no se le dio la difusión adecuada. Se critica mucho el centralismo en el país pero no nos vayamos a extremos. Un concurso de esta importancia, a nivel nacional, debió lanzarse desde Lima y con mucho brillo; no debemos experimentar con las celebraciones del Bicentenario.

El auditorio de la prefectura de Loreto debe ser un lugar muy respetable; no obstante, carece de la envergadura para este tipo de convocatoria. Y tampoco se logró el rebote necesario en la prensa.

DOS. El plazo para presentar las propuestas ha sido relativamente corto. Se lanzó el 30 de noviembre del 2017, poniéndose el 16 de febrero como ultimo día para la postulación, el mismo que luego fue prorrogado hasta el 16 de abril.  ¿Cuál era el inconveniente de lanzarlo seis meses antes?  El Bicentenario es un hito especial en nuestra historia; además, con la cantidad de publicidad estatal que se coloca en medios de prensa ha podido solicitarse la difusión gratuita de este concurso y de sus objetivos. El premio de S/. 30 mil no es nada desdeñable, por lo que 611 postulaciones es un numero bajísimo si consideramos nuestra población y la importancia de las celebraciones.

TRES. Respecto al logo “El Perú se mueve”, lo que primero que da a pensar es: ¿hacia dónde? El verbo “moverse” es muy amplio. Si la interpretación se inserta en el mensaje de la canción: “Todo se mueve, la tierra se mueve. Las piernas se mueven, el agua se mueve. El tiempo se mueve, la sangre se mueve; cuando yo recito tú te mueves…” es demasiado sofisticado para encontrar el nexo con el Bicentenario y con el camino recorrido estos últimos doscientos años. Recordemos que se trata de una canción para todo el país no solo para el jurado especializado y culto que la escogió como finalista: debió haber sido más simple, con un mensaje fuerte, claro y directo.  La representación del logotipo es un espiral descendente en blanco sobre fondo rojo, que efectivamente refleja movimiento… pero en desorden y hacia abajo. En otras palabras, ¡parece que nos fuéramos por el hoyo! El tema visual es importante pero el conceptual lo es mucho más.

CUARTO. Se debió contratar a una agencia de publicidad de primera línea (hay que priorizar el gasto), que muy profesionalmente hubiera identificado y trabajado los elementos que enlazan a los peruanos con el Bicentenario. En un país tan diverso y pluricultural, es indispensable hacer investigación bien enfocada para lograr un buen producto. La forma como se ha conducido el proceso ha sido muy “amateur” y ha resultado en una canción poética pero sin un mensaje fuerza, y con un logo vistoso pero desconcertante (parecido al utilizado por Ecuador en su nueva marca país).

QUINTO. ¿Será simplemente que no estamos en #ModoBicentenario y que el único capaz de unificar al país es Paolo Guerrero? Si el Perú tiene un rol destacado en el Mundial, voto para que la imagen del Bicentenario sea la Selección de Fútbol (no es broma). Quizás sea lo único que genera consenso en este alocado país… ¡o acaso nuestro mejor logro en lo que va de vida republicana!


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