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Opinión


24 Septiembre, 2017.

El ministro que de todas maneras debía irse

La verdad es que si alguien realmente hizo méritos para salir del último gabinete fue Edmer Trujillo, hasta hace poco ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

Paolo Benza

| Columnista

Había un ministro que venía haciendo las cosas muy mal, pero al que nadie le prestaba mucha atención. Y, claro, como no se trata de un sector muy político ni muy mediático, ni el fujimorismo ni el acciopopulismo y ni siquiera la izquierda lo mencionaba. La verdad es que si alguien realmente hizo méritos para salir del último gabinete fue Edmer Trujillo, hasta hace poco ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

Una de las principales causas de la caída del mercado inmobiliario en los últimos años ha sido la contracción de la venta de viviendas al segmento C. Esto, luego de que la SBS en el 2014 dictara medidas que endurecían los criterios de calificación para acceder a un préstamo hipotecario. Necesarias o no, estas medidas no solo golpearon a la industria (se paró el desarrollo de grandes urbanizaciones, que se había puesto de moda), sino que dejaron a miles de miembros de este segmento sin la posibilidad de adquirir una vivienda propia. Trujillo, en lugar de buscar una solución, lo empeoró todo.

El subsidio (Bono del Buen Pagador, BBP) del Fondo MiVivienda constituía una ventana de ayuda para el segmento C. Sin embargo, con la excusa de ‘focalizar el subsidio hacia quienes realmente lo necesitan’, el MVCS redujo el límite superior de viviendas que podían acceder al BBP de S/.276 500 a solo S/.153 900.

Desde que Trujillo lo anunció en diciembre del año pasado, todos en la industria le advirtieron que el resultado sería un completo desastre. En ese entonces, cuando le pregunté por qué iba a contracorriente de la opinión de los expertos, me respondió que el gobierno buscaba eficiencia en el uso del dinero público. Por supuesto, la medida —que se promulgó en abril de este año— de eficiente no tenía nada. Focalizaba el subsidio en la parte inferior de la banda (que casi no compra) y dejaba desamparado a un grupo de personas con problemas para acceder al crédito y juntar el dinero para su nueva vivienda (pero que, apelando a la ayuda, sí lograba acceder a ella).

La consecuencia fue que una franja del segmento C, que ya tenía serios problemas de acceso al crédito, encima se quedó sin subsidio. Entonces dejó de comprar. Y ahí sí que la venta de viviendas se desplomó. La caída fue de 27% interanual a julio, y de 25% solo entre junio y julio. Mayo fue el peor mes en venta de viviendas desde diciembre del 2015 y el problema se sintió especialmente en las viviendas sociales: apenas 290 ese mes, menos de la mitad que en mayo del 2016.

El error fue tan obvio que en junio el MVCS retrocedió y, básicamente, volvió a los valores previos de alcance del BBP.

Ingeniero sanitario de formación, se podría alegar que la lógica de poner a Trujillo en el MVCS era asegurar el desarrollo del ambicioso plan del gobierno para alcanzar cobertura de saneamiento total en el 2021: y que por ello no se le puede culpar de haber terminado de noquear un mercado de viviendas que ya venía golpeado. Sin embargo, con diecisiete Entidades Prestadoras del Servicio de saneamiento (EPS) insolventes, trece intervenidas por el gobierno y siete incapaces de sostener el servicio también es muy poco lo que se ha podido avanzar en ese rubro.

Todas las cifras anteriores sobre EPS son del Organismo Técnico de Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS), al cual Trujillo acaba de rotar como director ejecutivo. En el MVCS ha quedado un viejo conocido del sector, Carlos Bruce, que ya mostró su predisposición a potenciar MiVivienda. Como la valla quedó bajísima, el panorama parece alentador. Pero, al menos aquí, sí podemos hablar de un año perdido.


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