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Opinión


21 Mayo, 2018.

El indulto a Guerrero

La defensa del jugador buscará tramitar un indulto, pero un indulto perdona la sanción y no la falta. Por lo mismo requiere de una responsabilidad personal y/o institucional: nada de eso está apareciendo ni por parte del jugador ni por parte de la Federación.

Se ha generado una vasta cadena de solidaridad en torno a Paolo Guerrero. Tan vasta que faltarían estadios para abarcar a toda la gente que siente que se trata de una sanción injusta.

Y esa cadena es también el reconocimiento a la labor de un deportista que –cuando nadie creía en la selección– supo dar lo mejor de sí por la camiseta y por la imagen de Perú. Desde esa perspectiva, el apoyo mostrado a Paolo es también el respaldo a un grupo de jóvenes que con perseverancia demostraron que es posible ganarle a la adversidad. Adversidad que ha estado presente en diversos aspectos del país en las últimas décadas y que la selección llegó a simbolizar como depositaria de la frustración, la corrupción, la mala gestión, la vergüenza y la falta de consistencia.

Esa transformación, esa salida del pozo, fue liderada en la cancha por Paolo Guerrero. Por eso hoy en día es el capitán de la selección: porque fue humilde cuando tenía que serlo, porque jugó con la mística requerida cuando se necesitaba mística, porque no se arrugó, porque no se chupó. Porque no se sobró a diferencia de otros jugadores del pasado.

Por lo mismo, el caso Paolo sigue generando múltiples comentarios y suspicacias. En realidad, en este tema no se ha hecho más que aplicar la normatividad existente. Se sabía que iba a ser así si Guerrero no demostraba con pruebas su inocencia. Y lamentablemente su defensa no lo demostró porque, lejos de acudir con pruebas, optó por defender una conjetura que tiene más de especulación que de hecho demostrable. El jugador, además, no contó con el respaldo del hotel y nunca pudo identificar la taza o la caja que contenía el producto que tomó.

Para colmo, mientras Paolo y su defensa preparaban su pública argumentación, el hotel expedía por lo bajo una carta a sabiendas de que con esa información se caía la defensa de Guerrero. ¿Qué pasó ahí? ¿Cómo así representantes de otro país logran esa carta a espaldas de la Federación Peruana de Fútbol? ¿Por qué el hotel actúa de esa manera en un tema tan sensible para el país? ¿Sabía la FPF de la visita de funcionarios extranjeros?

Resulta muy obvio que la FPF no se involucró en el caso, en parte porque no podía hacerlo (la FIFA lo prohibía), pero también por razones que no quedan claras. Y ahí surgen varias preguntas: ¿la FPF ha hecho una investigación interna de lo que pasó? Si la hizo, ¿cuáles son conclusiones? ¿Existe un informe al respecto? Si lo tiene, ¿lo mostrará en Suiza? Esto es importante porque los jugadores estaban bajo la responsabilidad de la Federación cuando se encontraban concentrados; si hay un responsable en todo esto, ese responsable es ante todo la FPF.

La defensa del jugador buscará tramitar un indulto, pero un indulto perdona la sanción y no la falta. Por lo mismo requiere de una responsabilidad personal y/o institucional. Y nada de eso está apareciendo ni por parte del jugador ni por parte de la Federación. Otro camino sería buscar la suspensión del Laudo por aspectos de forma.

Ojalá lo consiga: todos queremos eso. Lo que sí está claro es la gratitud y la solidaridad de millones de peruanos hacia un jugador que lideró, desde la cancha, el camino de Perú a la fiesta del fútbol global.


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