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Opinión


16 Octubre, 2017.

El hipo de PPK

Gobierno debe saber administrar subida de la aprobación presidencial. Nuevos desatinos echarían por la borda clima de concordia.

César Campos

| Columnista

Ipsos Perú —la encuestadora que tanto irrita a muchos políticos— le trae buenas noticias al gobierno reportando el incremento en 8 puntos porcentuales de la aprobación ciudadana al presidente Pedro Pablo Kuczynski. Es una subida significativa y apreciable que, sin la misma proporción, también experimentan instituciones generalmente desprestigiadas como el Congreso y el Poder Judicial.

Es redundante detenerse en las razones objetivas que explican este repunte. El fútbol, pasión de multitudes, es hoy el elemento cohesionador de los peruanos por el buen desempeño de nuestra selección nacional. A comienzos del año, lo fue la desgracia del Fenómeno El Niño Costero. Si nos remontáramos al periodo del siglo anterior cuando una Junta Militar presidida por Juan Velasco tomó las riendas del país mediante un golpe de Estado, veremos que los dos mismos elementos (la clasificación al mundial de México en 1969 y el terremoto del 31 de mayo de 1970) alentaron a la flamante dictadura a seguir su camino con respaldo popular.

Sí me parece que, junto con el espíritu de unidad creado por el fútbol, el cambio de Gabinete ha sido fundamental para mejorar la confianza en la administración de PPK. Algunos comentaristas quisieron relativizar el enorme desgaste político sufrido por Fernando Zavala, y hasta consideraban inocuo despojarlo del premierato y menos del ministerio de Economía. Lo cierto es que Zavala (lo digo con real pena) había decepcionado muchísimo y se convirtió en un lastre para el Ejecutivo. Mercedes Aráoz, por ello, ha sido recibida en su nueva función con beneplácito y alivio, por considerársele un artífice político muy efectivo.

Lo que cabe evaluar ahora es cómo deberá el gobierno manejar este buen momento (el hipo de apoyo ciudadano) y, más aún, mejorarlo. Los huevos en la canasta no solo deben clasificarse por las expectativas económicas que generan los indicadores positivos en el precio de los metales, la reconstrucción con cambios o la oportunidad de ser anfitriones de los Juegos Panamericanos. El crecimiento del PBI no necesariamente acompaña la popularidad de los gobiernos ni de sus presidentes.

Lo fundamental son dos cosas: mantener una armonía razonable con el Congreso y que el Ejecutivo conserve la capacidad de tomar las iniciativas. No es óptimo que su agenda sea definida por los otros poderes, los medios de comunicación o el ruido callejero. Es hora de que el Gabinete demuestre capacidad de anticipación, proponga las políticas públicas idóneas sobre todo en materia de seguridad ciudadana y evite el menor vestigio de corrupción en sus esferas.

Nuevos desatinos, de PPK o cualquier ministro, echarán por la borda este gran clima de concordia que empezamos a vivir. Peor aún —Dios y los muchachos de Gareca no lo permitan—, si Nueva Zelanda cancela nuestra ilusión de ir a Rusia 2018 los reflectores volverán a ubicarse sobre el diagrama de nuestra siempre incierta política local con pronóstico reservado.


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