toggle menu

Opinión


8 Abril, 2018.

El gabinete sancochado

¿Cuál es el costo político que tendrá que asumir la dupla Vizcarra-Villanueva por la conformación de su equipo ministerial?

Aaron Salomón

| Reportero

El recién estrenado gabinete liderado por César Villanueva es ni más ni menos que un sancochado. Haciendo el símil con el potaje criollo: en este equipo postrenuncia de PPK podemos ver que confluyen personajes rojos como el tomate y naranjas como la zanahoria. Y aunque en la variedad está el gusto, esta mezcolanza –dicen algunos– podría traer serios problemas como los que surgieron con el primer gabinete de Humala, que se fracturó en menos de cinco meses y culminó con la renuncia irrevocable de Salomón Lerner Ghitis.

Ojalá que no.

En fin, yo no seré tan fatalista en este tema porque sinceramente espero que la dupla Vizcarra-Villanueva (V-V) saque a relucir su talante dialogante y construya un consejo de ministros cohesionado. Dejaremos por sentado, entonces, que este gabinete “viajero” no será “de escritorio” y que estará bien lejos de ese anarquismo humalista que hizo tanto daño. Creo, más bien, que los inconvenientes serán externos.

Pasemos, pues, a un asunto realmente preocupante: el costo político de su conformación. Y es que en su afán de tender puentes con el Congreso (a través del anunciado “pacto social”), el Gobierno parece no haber medido los efectos colaterales de entregar puestos claves a la oposición.

La designación de la (ex)militante frenteamplista Liliana La Rosa, amiga intestina de Marco Arana, como titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social despierta serias sospechas acerca de un compromiso bajo la mesa entre V-V y el excura, ad portas de las elecciones regionales y municipales y con miras –¿por qué no– a las generales del 2021.

Sí que Arana le sacó rédito a este gobierno 2.0. La cartera del Midis, la misma que maneja los millonarios programas sociales, podría ser usada por el parlamentario del Frente Amplio para consolidar sus afanes presidenciales con el apoyo de miles de beneficiados. ¡Clientelismo pintado de bueno gracias a las “buenas” intenciones de V-V!

Pero, claro, este nombramiento no hubiera sido posible sin el aval del fujimorismo (keikismo). Así lo ha revelado el propio Miguel Torres al diario Perú21 cuando le consultaron por la presencia de gente de izquierda en el gabinete a cargo de programas sociales: “Me preguntaron antes del nombramiento y yo dije que no pasaría nada; nadie está vetado”.

Es más, fuentes de Fuerza Popular me han contado que Salvador Heresi, flamante ministro de Justicia, contó con el respaldo “naranja”: ¡le dieron el visto bueno antes de su juramentación! Así que eso de que se trata de la cuota del partido de Peruanos Por el Kambio en el gabinete no es, digamos, tan cierto. Con estas evidencias, ¿acaso cada acción que tome el Ejecutivo tendrá que ser previamente revisada por FP? Eso no es cogobierno: ¡es agachar la cerviz, V-V!

Ahora bien: si Arana sacó su tajada, ¿por qué no haría lo mismo Verónika Mendoza? El vocero de Nuevo Perú Alberto Quintanilla confirmó que el ministro de Trabajo, el sindicalista Christian Sánchez, fue parte del equipo que elaboró el plan de gobierno de la exsecretaria de Nadine. Otro favor que V-V habría tenido que pagar en aras de la tan deseada “gobernabilidad”.

Perlitas ministeriales:

– Es vomitivo ver cómo la ministra Liliana La Rosa hace alabanzas al fenecido exdictador Fidel Castro: “Cuando un revolucionario muere, nunca muere”.

– Igual de repugnante es saber que el nuevo ministro de Defensa, José Huerta, firmó el acta de sujeción para avalar la dictadura fujimontesininista y que asistió a un cumpleaños del corrupto exasesor presidencial.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,