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Opinión


19 Julio, 2017.

El asilo francés

Congreso debe informarse si embajador Fabrice Mauriès metió las narices en asuntos internos para favorecer a Humala-Heredia.

César Campos

| Columnista

La embajada de Francia en el Perú ha emitido un breve comunicado en el cual desmiente “categóricamente” la versión de algunos medios informativos peruanos respecto a una solicitud de asilo presentada por el expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia ante esa legación diplomática. En efecto, el diario Exitosa había dado cuenta este pasado fin de semana acerca de un “plan de fuga” que debía materializarse cuando Humala y Heredia se hicieran presente en la celebración del Día Nacional de Francia convocada por el embajador Fabrice Mauriès en su residencia de la avenida Coronel Portillo, San Isidro, para el viernes 14.

Según el diario, la expareja presidencial pretendía quedarse en dicha locación diplomática en calidad de asilados. Añade que la supuesta fuga abortó porque el juez Richard Concepción Carhuancho ordenó el miércoles 12 su prisión preventiva, la cual se produjo el jueves 13.

Sin embargo, todo indica que el enfoque inicial del reportaje yerra al atribuirle a los Humala-Heredia la autoría del plan. Nada hay que lo pruebe y constituye una mera especulación. LO QUE SÍ ES UNA VERDAD IRREFUTABLE es lo que el diario Exitosa señala en la parte final del mismo, cuando revela que en la Cancillería peruana circuló un memorándum interno —emitido por el más alto nivel funcional y administrativo— invocando a los diplomáticos locales a no asistir a la mencionada recepción.

La razón habría nacido de la constatación de que el torpe y vocinglero embajador Mauriès manifestara en algunos círculos oficiales su desacuerdo con la posible detención del expresidente y su cónyuge, al considerársele un “amigo” de Francia, y mostrar “su disposición” a ofrecerles y gestionarles un asilo diplomático.

Aquí cabe hacer memoria: Humala fue agregado militar en París durante el gobierno de Alejandro Toledo, donde afianzó una relación especial con sectores importantes de la política y el empresariado francés. Ya en su administración, nombró como embajadora en la nación gala a la ginecóloga de Heredia, Cristina Velita Arroyo de Labouriex, quien permaneció en ese cargo casi toda la gestión humalista (Labouriex figura en las agendas de Nadine Heredia como receptora y movilizadora de dinero por cifras mayores a 8 mil dólares mensuales, y es investigada por el fiscal Germán Juárez Atoche). También promovió el 2014 la compra del satélite francés SAT-1, hoy objeto de una investigación en el Congreso de la República que incluye a los exministros de Defensa Pedro Cateriano (condecorado por Mauriès con la medalla de la Legión de Honor de Francia) y Jakke Valakivi.

Además, nunca quedó esclarecido el inusitado cambio de rumbo del avión presidencial que ordenó Humala en octubre del 2013 cuando, autorizado a ausentarse del país solo para participar en la XXI Cumbre de Líderes de APEC en Indonesia y realizar una visita oficial a Tailandia, llegó a París y sostuvo una conversación privada con el presidente Francoise Hollande sin que ni siquiera participara la entonces canciller Eda Rivas.

Estas consideraciones hacen necesario que la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento cite al canciller Ricardo Luna (lo puede hacer en sesión reservada) para que convalide o no el malestar de su despacho por las movidas del embajador Mauriès a favor de los Humala-Heredia que explicarían la ausencia de los diplomáticos peruanos en la recepción del día 14 (a la que sí asistió el presidente Pedro Pablo Kuczynski en consideración a su última visita oficial a Francia, donde fue cálidamente recibido por el flamante mandatario Emmanuel Macron).

Por último, debe recordarse también los casos de embajadores franceses que meten sus narices en asuntos internos más allá de lo que se lo permiten sus funciones diplomáticas. Se le atribuyó a Antoine Blancá (1997-2001), quien había hecho ostensible su desagrado con el creciente autoritarismo del entonces gobierno de Alberto Fujimori y acogía en su residencia a lo más selecto de la oposición conspiradora. Y a Pierre Charasse (2005-2008), quien no ocultó en las elecciones del 2006 sus preferencias por el candidato nacionalista Ollanta Humala, ya desde entonces considerado “amigo” de Francia. Se recuerda vivamente que para la celebración del 14 de julio del 2007, la cancillería también invocó al cuerpo diplomático nacional a evitar su asistencia.

De manera que dos cosas son firmes: 1) nada indica que los Humala-Heredia pidieron asilo a la embajada de Francia; y 2) el embajador francés Fabrice Mauriès tuvo una actuación desagradable para la Cancillería que debe quedar esclarecida ante la representación nacional.


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