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Opinión


21 Diciembre, 2017.

El 5 de abril de Pedro Pablo Kuczynski

El sentido común de la supervivencia manda que el Congreso le corte la cabeza al presidente sin contemplaciones. Y esto porque si él sobrevive sí o sí disolverá el Congreso. Ya lo anunció con todas sus letras.

El mensaje del presidente Kuczynski en la víspera de su defensa ante el Congreso para no ser vacado se resume en esto: ¡DISOLVER! El Congreso no va más.

Si Kuczynski sobrevive de presidente ya ha anunciado cuál será su curso de acción. Ha dicho el presidente que lamenta y se disculpa con quienes le aconsejaron en su momento disolver el Congreso haciendo cuestiones de confianza con su gabinete. En otras palabras, de quedar como presidente PPK forzará una cuestión de confianza para disolver el Congreso y llamar a elecciones parlamentarias mientras él termina su mandato.

Cualquier escenario, incluso hasta el de la desaparición electoral de su partido, es para él mejor que el que tiene hoy en el Congreso. Así que aquellos congresistas de diferentes bancadas que le querían perdonar la vida para quedarse en sus curules están avisados que es precisamente todo lo contrario: los van a disolver. ¿Cuántos repetirán el plato en APP, AP, FA, y NP? ¿Con qué partidos postularán algunos?

Por otro lado, el presidente anuncia que de ser vacado sus dos vicepresidentes se irán con él. Es decir que igual se disolvería el Congreso, porque Galarreta se vería obligado por la Constitución a convocar a elecciones generales. Así pues, estamos ante un evidente golpe de estado al Congreso cuyo proceso político de disolución está en marcha.

Todas las bancadas de oposición deben evaluar su situación y actuar en consideración de que los quieren disolver. Así las cosas y tomando como premisa que la representación nacional quiera defender sus fueros y su mandato, el sentido común de la supervivencia manda que el Congreso le corte la cabeza al presidente sin contemplaciones. Y esto porque si él sobrevive disolverá sí o sí el Congreso. No le queda otra.

Por el contrario, si es vacado se abre una oportunidad de negociación para que los vicepresidentes reculen y asuman sus obligaciones constitucionales. Solo en ese escenario el Congreso sobreviviría hasta el 2021. Aquí ya el asunto es cuestión de vida o muerte.


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