Connect with us

Opinión

Edmer

Publicado

el

Ante los severos cuestionamientos y luego de la reciente tragedia de Fiori, la respuesta del titular de Transportes simplemente ha sido llamar al Estado un "elefante", "un tractor que camina pero no a la velocidad que se espera".



Edmer Trujillo ha dicho a El Comercio que si creyera que el cargo le queda grande ya hubiera renunciado. Entre otras lindezas, justifica que el Ministerio de Transportes no está preparado para asumir responsabilidades como las que habrían evitado el accidente de Pasamayo — cuando él no era ministro– o, últimamente, la tragedia de Fiori. Su respuesta ha sido que el Estado es como un elefante, como un tractor que camina pero no a la velocidad que se espera. “Nuestro reto es que se empiece a avanzar”, pontifica.

Trujillo, ingeniero sanitario, ha llegado en tiempo récord a ser titular de las carteras de mayor exigencia.

De 1995 al 2011, trabajó en empresas de saneamiento, gestión pública y recursos hídricos en varias provincias. Luego fue gerente  general del Gobierno Regional de Moquegua durante la gestión de Vizcarra como presidente regional (2012-2015). Pasó al lado de Jaime Saavedra y en julio de 2016 Kuczynski lo designó ministro de Vivienda, cargo que ostentó hasta setiembre del 2017 .

Durante ese periodo, sin ningún estudio de respaldo Trujillo elevó a 50 mil millones de soles el proyecto de agua y alcantarillado que pregonaba PPK. Era presidente de Sedapal Rudecindo Vega, quien inició el trámite para emitir 20 mil millones en bonos soberanos y se fue del cargo sin aclarar el tema.

Por si fuera poco, compró a empresas chilenas 22 560 módulos a 255 millones de soles para los damnificados del Niño Costero, en tres procesos bastante objetables por los pequeños productores. La selección del proveedor se hizo de manera directa pero, según un reportaje televisivo, cada módulo estaba valorizado en 6 mil soles y el Estado terminando pagando alrededor de 10 500 soles.

Según denuncia de Cuarto Poder, el ingeniero Jorge  Uchuya –director puesto a dedo por Edmer Trujillo– pretendía botar al jefe de la Oficina de Prevención al Fraude, Guillermo Gonzales, por haber detectado a 52 empresas que robaban agua a Sedapal. Justamente, la planta de una de ellas –a la que Gonzales descubrió y multó por más de un millón y medio de soles– fue construida por Uchuya. ¿Adivinan que nada pasó?

Hoy Edmer Trujillo aboga por las empresas vinculadas al exclusivo ‘Club de la Construcción’, al señalar que no tienen impedimento para participar en las licitaciones del Estado. Por eso, sin pestañear, le otorgó a una de ellas el movimiento de tierras para el aeropuerto de Chinchero.

No ha sabido responder por el incendio del bus en el terminal informal de Fiori, tampoco por irse de paseo a Portugal y España con Vizcarra. Ahora quiere pagar 350 millones a los comuneros de Las Bambas. ¿Y aclarará alguna vez la controversia de los terrenos y sus herederos por la pista 2 del aeropuerto Jorge Chávez?

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Alan García: la carta del adiós

Seguir leyendo

Opinión

Los culpables morales

Seguir leyendo

Opinión

Sin vuelta atrás

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: info@politico.pe

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo