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Opinión


6 Mayo, 2018.

Discurso ministerial divorciado de la realidad

Mientras los ministros son enfáticos al declarar que buscan un Estado que propicie la competitividad y que no obstaculice al sector privado, la Procuraduría de la Sunat ha tenido la audacia de contradecir resoluciones del Tribunal Fiscal, coludido con un Poder Judicial que carece de toda especialización impositiva.

Tanto el premier como los ministros Tuesta y Trujillo han sido enfáticos al declarar que buscan un Estado que propicie la competitividad, la innovación, la predictibilidad en las decisiones y no incorpore obstáculos al sector privado. Penosamente, es un discurso divorciado de la realidad: los propios funcionarios van por liebre y juegan en contra de los objetivos del Gobierno.

De otra manera, no se entiende como la Procuraduría de la Sunat ha tenido la audacia de contradecir resoluciones del Tribunal Fiscal, coludido con un Poder Judicial que carece de toda especialización impositiva y que, irracionalmente, se deleita fallando en contra de las empresas de telecomunicaciones. No piensan ni por un minuto que se están convirtiendo en los mejores aliados de la pobreza en el Perú.

A través de un fallo reciente, el Poder Judicial está “innovando” la legislación tributaria nacional. En efecto, establece absurdamente que operadores satelitales no domiciliados en el país –cuyos servicios fueron prestados fuera del territorio nacional, en el espacio exterior– están sujetos al impuesto a la renta en el Perú. Vale decir, no se cumple con ninguna de las circunstancias jurídicas y económicas que la ley peruana establece para que se constituya un hecho gravado; sin embargo, como la consigna es recaudar y exprimir siempre a los mismos, con gran prepotencia se cruzan todas las fronteras de la legalidad.

La gran tragedia para la empresa privada es que posiblemente para sus adentros algunas autoridades están felices de que estos atropellos ocurran: finalmente plata es plata y, si van a mejorar las cifras y el PBI, que las grandes empresas paguen. Total, si estas han invertido tanto no se van a ir.

Efectivamente, no creo que las empresas de telecomunicaciones se vayan del país, pero sí que se genera un terrible deterioro en los escenarios de inversión. Y ello repercute inmediatamente en los índices de pobreza que tanto nos preocupan y avergüenzan, y cuya responsabilidad nadie quiere asumir. Patético ver a expresidentes lavarse las manos intentando evocar que durante sus gestiones solo hubo bonanza en el país. TODOS somos responsables de esos niños anémicos o congelados y el Poder Judicial, con estas nefastas resoluciones, lidera la incumbencia.

Las TIC son instrumento de desarrollo y oportunidades. Nunca olvidaré las lágrimas del alcalde de Echarati, cuando hace algunos años Telefónica –sí, esa empresa acosada por la Sunat– instaló por primera vez el servicio de telefonía en esa localidad. Vivían aislados, a siete horas de sufrido y accidentado camino, sin poderse comunicar con el mundo en pleno siglo XXI. Les cambiaron la vida para bien y para siempre.

No darles conectividad a los pueblos aislados del Perú es condenarlos a vivir en la edad de piedra. Podrán superar la indigencia en una clasificación monetaria mas su pobreza de conocimientos e imposibilidad al acceso universal los condena para siempre.

Telefónica había previsto triplicar su capacidad satelital este 2018 para beneficiar a más de tres millones de peruanos en zonas alejadas del país, y el Poder Judicial hace inmensos esfuerzos por disuadirla. ¡Esperamos que el Gobierno tome cartas en el asunto de inmediato!


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