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Opinión


1 Noviembre, 2016.

Diez reflexiones sobre los directores del BCR

En un país donde Popy fue canciller y Mocha embajadora, sin que haya habido una chilla igual, la verdad es que tanta pataleta huele a hipocresía y venganza.

1. Conformar un directorio es como configurar un equipo titular de fútbol. A la hora de las alineaciones, todos somos entrenadores. Y siempre habrá alguien “que se quedó afuera” o que “pudo ser mejor que fulano de tal” a juicio de cada uno. Por eso, importa al final que el equipo, sea para el fútbol o para una entidad pública, sea lo suficientemente razonable en calidad. Y a jugar el partido. Aunque sí tengo que expresar de partida que mis candidatos hubiesen sido otros.

2. El directorio del BCRP es un equipo conformado por siete directores. “El Poder Ejecutivo designa a cuatro, entre ellos al presidente del Banco. El Congreso ratifica a este, y designa a los tres restantes” dice a la letra el artículo 9 de su Ley Orgánica. Por tanto, los directores nombrados por el Congreso no deciden la política monetaria ni cambiaria. Ni por números ni por impronta política. Porque, valgan verdades, siempre lo importante ha sido quién lo preside: todos saben quién es Julio Velarde, pero muy, muy pocos, el nombre de siquiera un par de directores.

3. Los tres directores puestos por el Congreso, con mayoría de Fuerza Popular y con votos del Apra y algunos de Acción Popular, son coherentes con la línea económica que promueven las dos mayorías recientemente finalistas en la última elección peruana. Por tanto, su presencia no pone en peligro absolutamente nada del modelo económico que ha demostrado éxito en gatillar el período más prolongado de progreso en la historia del Perú.

4. El presidente Kuczynski, pragmático como economista fajado, ya ha declarado que no tiene problema alguno con los nuevos directores. Y no los va a tener porque saben que serán un refuerzo a su propia línea económica. ¿O podemos pensar que gente como Thorne y Zavala estarán enfrentados en lo económico a Rey, Chlimper y Cuba?

5. Las críticas a Chlimper y Rey son de distinta índole. A Chlimper no se le cuestiona su capacidad técnica. De hecho, ya fue director del BCRP. Se le critica por el escándalo de los audios truchos al final de la campaña pasada. Pero jamás se pudo establecer que Chlimper manipuló esos audios. De hecho, todo indica que pecó hasta de ingenuo al meterse en algo que no debió. Y lo pagó carísimo. Él y la candidatura de Keiko Fujimori. Pero no pesa sobre él sospecha alguna de inmoralidad o de corrupción.

6. A Rey se le achaca que no es economista, pero se olvidan que fue, además de destacado parlamentario, dos veces ministro del gobierno de un partido en que no militó jamás y que hasta en su momento combatió. Es decir, posee al menos una sólida experiencia legislativa y de gobierno. Sus críticos no entienden que la historia de los directorios del BCRP refleja que no todos sus miembros fueron necesariamente economistas. Sin embargo, admito que hubiese sido mejor alguien con mayores credenciales en materia de conocimiento económico y que no tuviese que empezar a estudiar economía para asumir ese cargo. 

7. Sin embargo, en un país donde Popi Olivera fue canciller y la “vernacular” Mocha García Naranjo hasta embajadora, sin que haya habido una chilla igual a esta del BCRP, la verdad es que tanta pataleta huele a simple hipocresía y venganza. A Rey no se le quiere porque cae antipático a ciertos segmentos por sus ideas religiosas o su conservadurismo, porque lo odian por ser frontal o por su estilo de comunicación que produce urticaria a ciertos habitantes de este país.

8. Hay que terminar con ese chantaje que pesa sobre cualquiera que es relacionado con Fuerza Popular. Hasta el presidente Kuczynski tuvo que salir a defender al actual Jefe de la SUNAT porque lo querían linchar por su nombramiento. Anteriormente, se la tomaron con Juan José Díaz Dios cuando lo contrató la Contraloría como enlace con el Congreso. Es tanta la bronca antinaranja que hasta la elección de Rey se la han endosado a Fuerza Popular, cuando fue propuesto… ¡por el Apra! Ya es el colmo.

9. Dicho lo anterior, Fuerza Popular debió sopesar lo que iba a significar sacar a Chlimper tan pronto, de nuevo, al primer plano de la política. Más allá de sus reconocidas capacidades personales, y reiterando que no tiene una tacha sólida en cuanto a su ética personal, es innegable que el escándalo de los audios truchos lo golpeó políticamente. En su caso, por el peso que cobró en dicha campaña, el efecto fue doblemente devastador. Y como los cargos de poder en cualquier entidad pública conlleva un fuerte componente político implícito, no era el mejor momento “para regresarlo al titularato”.

Chlimper es altamente vulnerable políticamente en este momento. Y Fuerza Popular pagará parte de la factura. Como dije en mi columna anterior en este medio, a veces la política exige sacrificar un alfil en determinada partida para asegurar una posición y capturar luego una reina. Porque en política, gran parte del juego tiene que ver con el timing y la ubicación.

10. Una reflexión de cierre. Vale la pena recordar que el gran Javier Silva Ruete fue director del BCRP y, en su momento, fue el super ministro de la segunda fase del régimen militar de Velasco-Morales Bermúdez. ¿Alguien le dijo que no estaba capacitado para el cargo o que estaba descalificado moralmente para ello? Jamás. Y eso que a Silva Ruete le dijeron de todo en vida, solo que sin Twitter ni Facebook. Un gran político y un tremendo ministro.

Es todo lo que me motiva este tema, pues como dije, la alineación ya está y lo importante es jugar el partido. Insisto, en lo personal hubiese tenido otros nombres. Pero tampoco es el Purgatorio de Dante. Se me ocurren decenas de candidatos que sí serían nefastos para el modelo económico. Veremos qué tan buenos son, o qué tan malos, en la cancha de la economía.


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